piratas y granjas acabarÁn con el
atÚn rojo
(30-08-06) El estado del atún rojo en el Mediterráneo”
es el título del último informe realizado por Greenpeace,
en el que se analiza cómo el engorde artificial y la pesca
pirata están acabando con el atún rojo en nuestros
mares. Reproducimos un resumen del amplio, documentado y alarmante
informe producido gracias a las aportaciones económicas
de los socios de Greenpeace.
La
industria pesquera del atún rojo atlántico ha sido,
durante siglos, una de las más rentables en el Mediterráneo.
En la antigua Roma la captura de atún y su salazón
fueron dos de las industrias más estables del imperio.
La mala gestión actual, impulsada por la actividad de
la flota de cerco y el rápido desarrollo de las granjas
de engorde de atún, amenaza su futuro y el de cientos
de pescadores.
En
mayo de 1999 Greenpeace publicó un informe detallado en
el que denunciaba el agotamiento de esta especie y analizaba
sus causas. La llamada pesca pirata realizada por buques abanderados
en terceros países fue identificada como la principal
amenaza para la población de atún rojo y, ya entonces,
los científicos alertaban sobre su grave estado de sobreexplotación.
La abundancia de atunes rojos adultos - la biomasa reproductora
había descendido un 80% en los 20 años anteriores.
Grandes cantidades de atunes jóvenes eran capturados cada
temporada. Era evidente que debían tomarse medidas drásticas
para recuperar la población de atún rojo.
Hoy
en día, la situación se ha deteriorado aún
más, y la pesca pirata de atún la realizan principalmente
los países del Mediterráneo, que capturan cantidades
de atún que exceden ampliamente la cuota legal que les
ha sido asignada.
El engorde
de atún, una industria relativamente nueva en el Mediterráneo,es
el principal estímulo para la pesca no declarada e ilegal.
Los atunesson pescados y transportados vivos a las granjas; allí son
alimentadosdurante meses antes de ser exportados con destino, principalmente,
a Japón.La complejidad del negocio de las granjas de atún,
su escasa regulacióny la importancia de unas actividades
comerciales que suelen implicar a variospaíses han ayudado
a construir una tapadera para grandes capturas ilegalesde atún.
GRANJAS SIN CONTROL
Más
de 50 granjas de atún se distribuyen a lo largo de
las costas mediterráneas. Su rápido desarrollo se ha
producido casi sin control (o más bien intentando evitar un
control adecuado) y ha llevado a una capacidad de engorde que excede
en casi 20.000 toneladas la cantidad total de atún que podría
capturarse legalmente en la región.
Es indiscutible
que hoy nadie sabe con exactitud la cantidad de atún rojo
que se extrae del mar Mediterráneo cada año, pero
resulta evidente que los actuales niveles de captura están
muy por encima de la cuota legal que los gobiernos que forman parte
de la Comisión Internacional para la Conservación
del Atún Atlántico (CICAA), acordaron, y por lo tanto
se comprometieron a hacer cumplir, en 2002.
La industria
de las granjas de atún está altamente integrada y
organizada. Las flotas pesqueras que suministran atunes vivos a
las granjas están fuera de control. Los Estados que las
abanderaron han fallado en el cumplimiento de sus obligaciones
internacionales. La industria atunera en el Mediterráneo
lo ha intentado todo para operar sin límites y pescar el
máximo posible, incluidas miles de toneladas de atún
rojo capturado ilegalmente. La pesca ilegal organizada tiene un
nombre:
pesca pirata.
Pero
no se trata sólo de unas pocas empresas que han tenido éxito
a la hora de expandir esta lucrativa actividad sin control, sino
que además han recibido apoyo institucional. La Unión
Europea , por ejemplo, ha contribuido mucho al aumento de la
capacidad de pesca en el Mediterráneo y de la capacidad
de engorde en países como España.
Este
comportamiento irresponsable, en un momento en que los científicos
ya alertaban de la necesidad de recuperar la población
oriental de atún rojo, ha ido acompañado de una
ausencia de interés a la hora de adoptar medidas que garanticen
un control adecuado de la industria, así como medidas
que aseguren una recuperación de la población de
atún rojo.
CONCLUSIONES MUY ALARMANTES
En
este informe se examina el estado del atún rojo en el
mar Mediterráneo, analizamos las diferentes fuentes de
información disponibles sobre esta pesquería y
sobre las actividades de engorde de atún asociadas a ella
en el mar Mediterráneo. Y concluimos que: Las capturas
de atún rojo en el Atlántico Este y en el mar Mediterráneo
pueden superar las 41.000 toneladas en 2004 y haber alcanzado
las 44.000 toneladas en 2005. Esto supone
12.000 t. (o un7.5%) por encima
del Total Admisible de capturas de 32.000 t ese año.
Estas
capturas ilegales superiores a la cuota acordada ocurren principalmente
en el mar Mediterráneo. Grandes cantidades de atunes inmaduros
son capturados y las prácticas pesqueras ilegales son
comunes. Varios países ocultan o falsifican sus datos
y los científicos no son capaces de evaluar el estado
de la población porque faltan datos básicos o éstos
no son fiables.
La
gran cantidad de pescado necesario para alimentar a los atunes
es otro de los problemas importantes, entre otras razones por
el riesgo de introducir enfermedades y por la sobrepesca de otras
especies en el Mediterráneo y en otros caladeros.
Elevadas
subvenciones públicas (de hasta 34 millones de dólares
des de 1997n el caso de la Unión Europea ) junto con inversiones
extranjeras de Japón y Australia, han estimulado mayores
capturas de atún rojo. Sólo unos pocos inversores
controlan actualmente los beneficios de lo que antes era un recurso
común compartido por todas las culturas pesqueras del
mar Mediterráneo.
EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
En
resumen, la extinción comercial del atún rojo en
el mar Mediterráneo está a la vuelta de la esquina.
A la luz de la situación actual, Greenpeace propone soluciones
firmes ante la crisis que afronta el atún rojo. En lugar
de permitir su pesca continuada en las áreas en las que
se reproducen y se alimentan, se debería convertir estas áreas
en reservas marinas. Las reservas marinas de gran tamaño,
donde no se permita la pesca ni ninguna otra actividad dañina,
pueden beneficiar a las especies migratorias, protegiéndolas
en
los momentos cruciales
de su ciclo vital.
La
ausencia de control sobre las actividades de pesca y engorde
de atún rojo, así como los niveles de pesca pirata
en la región, hacen evidente la necesidad de medidas más
firmes para supervisar el control de estas industrias. Dichas
medidas deberían incluir: un sistema de observadores estricto
e independiente para los buques atuneros y las granjas; la obligatoriedad
de enviar información precisa sobre la actividad pesquera
y de engorde al CICAA de forma regular; una revisión del
tamaño mínimo de captura que se ajuste a la madurez
sexual de la especie; y un plan de recuperación a largo
plazo de la población oriental que incluya una nueva cuota
total establecida de forma precautoria.
Con
reservas marinas que protejan a los atunes en sus lugares de
reproducción y medidas responsables que sean cumplidas,
el atún rojo tiene un futuro en el mar Mediterráneo,
un futuro que comparten las personas que dependen del atún
de manera legítima. Sin embargo, si se permite que continúen
la pesca pirata y la proliferación de las granjas de atún,
este recurso desaparecerá del Mediterráneo.
Para
ver el informe completo (pdf):
http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/el-estado-del-at-n-rojo-en-el.pdf
Autores: Assumpta Gual, Sebastián
Losada y Karli Thomas. Fotos: Greenpeace