¿se frena el auge de la acuicultura?
(FAO 07-10-08) Nuevas preguntas sobre el futuro
del cultivo de peces en granja, cuya gestión tendrá que cambiar
para poder cubrir las crecientes necesidades mundiales de pescado
en los próximos años.
La
industria de la acuicultura está ante una importante encrucijada,
con nuevos desafíos a la capacidad del sector para satisfacer
la futura demanda mundial de pescado. Según la FAO, los pequeños
acuicultores en países en desarrollo están encontrando dificultades
para exportar sus productos, y necesitan ayuda para ser competitivos
y acceder a los mercados mundiales.
En 2006,
se consumieron en el mundo 110,4 millones de toneladas de pescado,
un 51,7 por ciento de las cuales provenían de la acuicultura.
La producción de la pesca de captura tradicional
ha alcanzado un límite, de forma que para satisfacer la demanda
de pescado prevista de una población mundial en aumento, el año
2030 la acuicultura deberá producir 28,8 millones de toneladas
adicionales al año –hasta alcanzar los 80,5 millones de toneladas-sólo
para mantener el nivel actual de consumo de pescado percápita.
En un
documento que presenta esta semana a los países asistentes
a una reunión del Subcomité sobre Acuicultura del Comité de
Pesca (COFI) de la FAO en Puerto Varas (Chile) del 6 al 10
octubre, la Organización de la ONU advierte de la necesidad
de abordar una serie de problemas emergentes para que la acuicultura
desarrolle todo su potencial.
“La pregunta
es si el sector acuícola puede crecer lo suficientemente rápido
como para cubrir la demanda prevista de pescado y, al tiempo, asegurar
la protección al consumidor, preservar la integridad del medio
ambiente y conseguir la responsabilidad social”, señala el informe.
Ya hay algunas señales de que el rápido
crecimiento del sector en las últimas tres décadas está empezando
a ralentizarse. El sector mantuvo una tasa de crecimiento anual
del 11,8 por ciento entre 1985 y 1995. Este índice disminuyó a
un 7,1 por ciento durante la década siguiente y a un 6,1 por ciento
en el periodo comprendido entre 2004 y 2006.
la limitaciÓn de los piensos
La mayoría
de los peces cultivados consumidos en los países en desarrollo
-como carpas y tilapias-, son herbívoros u omnívoros. Pero especies
como el salmón o el camarón, cultivadas habitualmente en países
en desarrollo y exportadas a mercados de países ricos, proporcionando
empleo e ingresos para millones de personas, necesitan otros peces,
en forma de harina o pescado, para comer.
En 2006,
la acuicultura consumió 3,06 millones de toneladas (56%) de la
producción mundial de harina de pescado y 780 000 toneladas (87%)
de la producción total de aceite de pescado. Mas del cincuenta
por ciento del aceite de pescado que utiliza el sector es para
las granjas de salmones.
La producción de harina y aceite
de pescado ha permanecido estancada en la última década, y según
la FAO, no se esperan aumentos significativos. Al mismo tiempo,
el volumen de harina y de aceite de pescado utilizado en piensos
compuestos para la acuicultura se ha triplicado entre 1996 y 2006.
Esto ha sido posible gracias a la fuerte disminución de la dependencia
del sector avícola de la harina de pescado como alimento para aves
de corral.
“Es probable que los sectores
avícola y ganadero sigan usando cada vez menos harina de pescado
en sus piensos, lo cual es positivo para el futuro de la acuicultura
basada en estos alimentos” apuntó Rohana Subasinghe, experto
de la FAO en la cría de peces y Secretaria del Subcomité del
COFI. “Sin embargo –añadió-, cada vez se están utilizando
más piensos compuestos para la alimentación sin filtros de peces
omnívoros como las carpas, y por tanto está aumentando la necesidad
de harinas de pescado. Por ello debemos mejorar la eficiencia
en el empleo de piensos y realizar serios esfuerzos para avanzar
en la búsqueda de complementos de proteínas alternativos”.
los pequeÑos acuicultores en peligro
Los pequeños acuicultores se benefician
de los 79 000 millones de dólares anuales del comercio internacional
de pescado, aunque al hacerlo se están enfrentando a diversos desafíos.
Actualmente la FAO está viendo
que, para algunos productos básicos y en algunos países productores,
el número total de granjas piscícolas está disminuyendo, mientras
que su tamaño aumenta, lo que apunta a una concentración de granjas,
cada vez en manos de menos personas.
“Se necesita detener esta tendencia,
por ejemplo mediante el establecimiento de redes de productores
innovadores, de forma que los pequeños acuicultores puedan unir
sus fuerzas, mejorar sus operaciones, acceder a los mercados,
y seguir siendo competitivos frente a otros productores de mayor
envergadura”, explicó Subasinghe.
Otros problemas mencionados en
el documento de la FAO incluyen el impacto medioambiental de la
cría de peces, la inocuidad alimentaria y el empleo de antibióticos,
y los efectos que podría tener el cambio climático en la acuicultura.
directrices para la certificaciÓn
Una manera de ayudar a que la acuicultura
limite su impacto medioambiental y asegure el mayor beneficio posible
para los pequeños acuicultores es certificando los productos, de
forma que compradores y consumidores puedan escoger aquéllos que
han sido producidos de forma sostenible, saludable y socialmente
responsable.
Este procedimiento está siendo
empleado cada vez con más frecuencia en la pesca de captura y en
la acuicultura, pero no está exento de problemas.
A medida que proliferan estos programas,
los productores tienen dificultades para satisfacer las diversas
normas aplicadas por las distintas compañías, países u organizaciones
certificadoras, que pueden diferir considerablemente entre sí.
Una sobreabundancia de normativas
también aumenta la probabilidad de que se usen etiquetas de certificaciones
simplificadas y poco fiables, junto a otras que sí son creíbles.
Para abordar estos problemas, la
FAO ha estado trabajando con la Red de centros de acuicultura de
Asia y el Pacífico (NACA, por sus siglas en inglés), consultando
a varios organismos de certificación, grupos de productores, procesadores
y organizaciones de consumo con el objetivo de redactar unas directrices
mundiales sobre cómo deberían establecerse y aplicarse los planes
de certificación para la acuicultura.
Ya se ha realizado un borrador
de directrices que va a ser presentado esta semana al Subcomité
del COFI para su discusión y decisión.
Estas directrices no servirán por
sí mismas como normas de certificación, sino que más bien proporcionarán
un programa común que asegurará que quien quiera que esté certificando
productos marinos cultivados – ya sea un gobierno, una ONG, o una
compañía privada – lo haga de la misma manera, siguiendo las mismas
normas.
La FAO ya ha desarrollado directrices
similares para la certificación de productos pesqueros procedentes
de la pesca de captura continental y marina.
Informe de la FAO sobre los desafíos a los que hace frente la
acuicultura: ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/meeting/014/k3060s.pdf Para
más información: www.fao.org