(19-02-08) Aunque algunos consideran la brújula
como un elemento complementario del equipo, se trata de uno de
los más básicos, que todo buceador debería llevar consigo en
cada inmersión, sean cuales sean las características de la misma.
Brújula o compás, para muchos son una misma cosa y lo cierto
es que cumplen una misma función.
Alcanzar
una zona desconocida no tiene porqué suponer ningún peligro,
siempre y cuando se haya controlado perfectamente la inmersión
pero ¿qué sucedería en caso de que nos encontremos con el mar
picado, con corrientes o con mal tiempo? Sin duda resultará necesario,
casi vital, que la costa o la embarcación se encuentren lo más
cerca posible para poder alcanzarlos sin demasiadas dificultades.
El uso de la brújula (utilizando esta
palabra en sentido genérico) resulta vital en cualquier inmersión,
aunque la consideremos muy sencilla o sea en una zona en la que
hemos estado mil veces y creamos conocer a la perfección.
La orientación
en un medio extraño, como puede ser un bosque, la selva, o el
medio subacuático, suele ser bastante difícil para los que estamos
habituados a movernos en el damero de la ciudad, donde todo es
geométrico y ordenado, y en general, circulamos sin tener idea
de donde queda el Norte o el Sur. Cualquiera que haya estado
en la selva, o en un bosque cerrado, sabe que desviarse apenas
unos metros puede hacer que alguien resulte totalmente desorientado
con respecto a su ubicación y dirección anterior.
Existen muchos métodos de orientación
natural, algunos de ellos se utilizan a cada minuto sin notarlo,
otros son conscientes y deliberados y requieren de cierta atención
y entrenamiento. Nos orientaremos aquí a los métodos que pueden
ser aplicados para la navegación subacuática.
En ambientes
de aguas claras, la orientación natural suele ser muy eficaz,
una buena visibilidad permite tomar referencias naturales a cierta
distancia y estar siempre consciente de la ubicación. El tema
se complica cuando la visibilidad no es buena, o se bucea sin
luz natural.
ayudas naturales en la navegaciÓn
subacuÁtica
La continuidad de la inclinación natural
de la playa bajo el agua puede indicar al buceador si esta siguiendo
o no la línea de la costa, pero, se debe ser cuidadoso con esto,
sólo sirve cerca de la costa y las crestas o lomadas pueden llevar
a confusión.
Las ondas
en la arena del fondo formadas por las olas normalmente corren
paralelas a la costa, sirviendo de referencia. Nuevamente hay
que tener cuidado, la presencia de restingas o arrecifes pueden
alterar este esquema. En costas rocosas, la línea de las rocas
puede seguirse frecuentemente por largos trechos bajo el agua
sirviendo de referencia.
La dirección de la corriente puede
normalmente determinarse por el movimiento de las algas o las
partículas en suspensión en el agua. Puede utilizarse previamente
el compás para determinar la orientación de la costa respecto
a la corriente. En aguas someras y claras, y en horas de luz
natural, la dirección del sol puede estimarse observando la dirección
de la sombra de los objetos sobre el fondo, o simplemente mirando
hacia la superficie.
Con buena visibilidad, se puede
fijar un rumbo en línea recta y evitar ser desviado por la corriente
tomando tres puntos en la línea de visión. El primero en la ubicación
actual, el segundo para determinar una línea recta, y un tercero,
más alejado, como referencia futura en la misma línea. Cuando
se alcanza el segundo punto, el tercero pasará a ser la referencia
para elegir uno nuevo, más lejano, siempre en la misma línea.
La propiedad de una aguja imantada
de alinearse con el eje magnético de la tierra es conocida y
utilizada como método de orientación desde muy antiguo. Los actuales
compases de buceo son solamente una adaptación de este artificio
que brinda una gran ayuda, especialmente cuando la visibilidad
no es buena o no se cuenta con referencias naturales.
variaciones del norte magnÉtico
Los mapas
son trazados en correlación con los polos geográficos (un lugar
determinado de los polos que corresponden con el eje de rotación
de la tierra), los cuales no coinciden exactamente con los polos
magnéticos terrestres que dirigen la aguja magnética del compás
(el Norte magnético se encuentra aproximadamente entre Groenlandia
y la Tierra de Baffin, en Canadá)
Esta variación se llama "declinación
magnética", tiene la particularidad de que va variando lentamente
su posición al cabo de los años, en algunas latitudes esta declinación
no llega a un grado por lo que es despreciable, pero en otras
en cambio es significativa y hay que tenerla en cuenta al interpretar
un mapa.
Tanto el compás terrestre como
el de buceo tienen una aguja o esfera imantada que se orienta
siempre hacia el Norte, una línea de rumbo, que indica la dirección
a seguir. Algunas veces es una línea a lo largo de la cápsula,
otras una flecha en el cuerpo del compás, y algunas veces no
existe, es una línea imaginaria a lo largo del eje del compás.
La intensidad vertical del campo
magnético llamada inclinación no es la misma en todos los puntos.
Esto influye en la posición horizontal de la aguja pudiendo inclinarla
demasiado en algunas regiones del mundo, con lo que la aguja
roza en la caja o se bloquea impidiendo la orientación.
Los compases suelen estar balanceados
para una zona específica, si se utilizan en otra zona puede notarse
una inclinación de la aguja o esfera magnética más o menos importante.
Algunas brújulas disponen de un sistema de compensación en la
base de la aguja que las hace "globales", es decir,
a pesar de la inclinación de esa zona la aguja no se inclina
y no se bloquea.
Texto: Guadalupe Romero, adaptación
de “La orientación” de Aldo F. Villalba