Coste excesivo de la acuicultura
(MM / 17-09-09) Las previsiones de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) auguraban que
la aquicultura llegaría en 2015 a producir la mitad del pescado que
se vende en todo el mundo. Pero la cifra ya se ha alcanzado.
El dato, parece muy positivo para la salud de las pesquerías salvajes,
pero nada más lejos de la realidad. Una investigación realizada en
la Universidad de Stanford, en California (EEUU), ha revelado que
algunas piscifactorías requieren hasta cinco veces más carne de especies
marinas, para la alimentación de los animales de la instalación,
de la que producen las propias especies comerciales presentes en
ellas.
“El salmón de piscifactoría, por ejemplo, requiere cinco kilos
de peces salvajes capturados en el mar [pero de escaso valor en
el mercado] para obtener un solo kilo de pescado con valor comercial”,
asegura Rosamond L. Taylor, autora principal del estudio publicado
en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'
('PNAS') y directora del Programa de Medio Ambiente y Seguridad
Alimentaria de la Universidad de Stanford.
Dos importantes investigaciones recientes, ambas publicadas en la
revista Science, dan idea del mal estado de salud en el que se encuentran
los océanos. La primera aseguraba que el 91% de las especies marinas
de valor económico o ecológico se han reducido a la mitad desde 1950.
Mientras que el otro estudio ponía el grito en el cielo al demostrar
que el 40% de los océanos de todo el mundo están afectados de forma
grave debido a la acción del hombre.
EL CONSUMO SE HA TRIPLICADO EN DOCE AÑOS
En este escenario, la producción de pescado y marisco para consumo
humano se triplicó desde el año 1995 hasta 2007. Y una de las causas
principales es el gran aumento de la demanda de especies ricas en
ácidos grasos Omega-3, cuyos beneficios en la reducción de los riegos
de padecer enfermedades cardiovasculares han sido puestos de manifiesto
por la medicina en los últimos años.
Uno de los grandes problemas del incremento en la demanda de este
tipo de ácidos grasos es, según los autores, que las especies más
ricas en estos nutrientes -como el salmón- son precisamente las que
necesitan mayores aportes de piensos y aceites obtenidos a partir
de las capturas en mar abierto.
“La gran expansión de la acuicultura está impulsada por la demanda”,
dice Naylor, “mientras sigamos queriendo cubrir con pescado nuestras
necesidades de estos ácidos grasos, estaremos sometiendo a las pesquerías
salvajes a una gran presión ambiental para alimentar a las piscifactorías”.
En los sistemas naturales, las especies sin valor comercial, a partir
de las cuales se elaboran los piensos y aceites de pescado, desempeñan
un importante papel en la pirámide ecológica transformando el plancton
en alimento disponible para los depredadores. “La sobrexplotación
de estos organismos puede generar un gran estrés a las especies situadas
en la parte alta de la pirámide trófica, como el atún”, dice
Naylor.
La investigación refleja que la cantidad media de pescado necesario
para producir un kilo de carne de una especie de piscifactoría ha
descendido de 1,04 kilos en 1995 -más de un kilo de pescado salvaje
para generar un kilo de un pez de pescadería- hasta 0,63 kilos en
2007. Sin embargo, para los científicos este dato aún debe mejorarse
mucho si queremos que las piscifactorías supongan una ayuda para
el mar, en lugar de una amenaza.
Los autores proponen algunas soluciones para reducir la demanda
de piensos marinos en estas instalaciones. Entre ellas está reducir
los aceites presentes en la dieta de los salmones en un 4%. Sólo
esta medida reduciría las necesidades de pescado salvaje de manera
que para producir un kilo de salmón se pasaría a necesitar 3,9 kilos
de pescado, en lugar de cinco.
Además, la investigación señala dos vías principales para lograr reducir
el ratio en productos como el salmón: alimentar a las especies de piscifactoría
con ácidos grasos Omega-3 de origen vegetal terrestre y desarrollar
de forma decidida la incipiente tecnología de la extracción de aceites
a partir de microorganismos unicelulares. |