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¿Evitarán la matanza de ballenas?
(Agencias / 14-09-08) Australia
y Nueva Zelanda presentaron un nuevo programa para estudiar a las
ballenas sin tener que capturarlas y matarlas en aguas de la Antártida,
donde cada año Japón caza a unos 1.000 cetáceos “por motivos científicos".
Los
dos países, habituales aliados en la conservación de las ballenas,
acogerán el próximo mes de febrero una reunión internacional de científicos,
donde estos estudiarán la propuesta antes de que sea remitida a la
Comisión Ballenera Internacional (CBI). De salir adelante, el plan
arrancará a finales de 2009, justo cuando Japón envíe a sus pesqueros
a las gélidas aguas antárticas, según informa la agencia de noticias
EFE.
La presentación de esta
nueva forma de investigación llega pocos días después de que la publicación
de un estudio científico realizado por científicos japoneses reabriera
el debate en torno a la captura con fines científicos.
Los investigadores llegaron
a la conclusión de que las ballenas Minke ('Balaenoptera
acutorostrata')
hoy tienen menos grasa que hace 20 años. Esto podría deberse a una
reducción drástica de las poblaciones de krill (minúsculos crustáceos
que habitan la capa más superficial de las aguas marinas) en el Océano
Antártico como consecuencia del calentamiento global, que está fundiendo
a un ritmo acelerado las banquisas de hielo vitales para estos pequeños
animales.
La grasa sirve a los cetáceos,
como a otros animales, para aislarles del frío de las aguas polares,
por lo que los resultados del citado estudio advierten del peligro
al que se enfrenta esta especie en el futuro. Un "importante
descubrimiento sin precedentes", según afirmaron los autores.
La investigación, para la
cual hizo falta matar a más de 4.500 ejemplares a lo largo de dos
décadas, dio la vuelta al mundo sin que ninguna revista de prestigio
quisiera publicarla. Hasta que 'Polar Biology', una publicación científica
alemana, decidió difundirla en su edición on-line. Para los investigadores
japoneses ha sido todo un éxito; para los conservacionistas, una
forma muy discutible de justificar la caza científica de ballenas.
reducciones y crisis
"No
creo que se pueda medir esto por otras vías", dijo Lars Walloe,
experto en cetáceos de la Universidad de Oslo y coautor del estudio,
refiriéndose a la inevitable muerte de los animalesa manos japonesas.
Los Gobiernos de Australia y Nueva Zelanda indicaron que la caza
de ballenas ha reducido drásticamente las poblaciones de cetáceos,
que en los últimos tiempos se enfrentan a una nueva amenaza, la del
cambio climático.
Además, a principios de
año, Camberra y Tokio tuvieron una crisis diplomática cuando un juez
australiano dictaminó que era ilegal cazar ballenas en una reserva
marina declarada por Australia en la Antártida, cuya soberanía no
le corresponde, según Japón. Poco después, un barco del Departamento
de Aduanas australiano vigiló y filmó durante semanas las actividades
de los balleneros nipones, que fueron atacados en numerosas ocasiones
por ecologistas.
Cada año, Japón mata unas
1.300 ballenas en el continente helado bajo su programa con supuestos "fines
científicos", haciendo caso omiso a la CBI, que pide a Tokio
que lo suspenda. Este organismo ha ratificado la moratoria vigente
desde 1986 que prohíbe la caza de cetáceos con fines comerciales,
pese a las presiones niponas para que se levante el veto para las
capturas a pequeña escala. |