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Estudian implantar una prótesis a un delfín
(Mike Montoya–CMA/26-09-06) Se llama Winter, es una hembra de delfín cabeza de botella y tenía tres meses cuando un pescador la encontró medio muerta, enredada en una gruesa red de pesca en las cercanías de Cabo Cañaveral. Rescatada y transportada al Clearwater Marine Aquarium, tenía profundas heridas en ambos lados de la boca, a lo largo de la lengua, bajo ambas aletas pectorales y lo que era peor, la cola medio seccionada con la aleta caudal prácticamente desprendida. Si no se había desangrado era porque las cuerdas de nylon de la gruesa red taponaban en parte las venas.
Los veterinarios del acuario curaron sus heridas y suturaron la parte final de la cola donde antes estaba su aleta caudal. Superada la deshidratación y atajadas infecciones, sus salvadores se convencieron de que iba a sobrevivir; la cuestión es que los delfines de esa edad necesitan a su madre para alimentarse y aprender a valerse por si mismos. Día y noche, 150 personas entre cuidadores y voluntarios se turnaron para alimentar cada cuatro horas a Winter (se llama así porque fue rescatada el 21 de diciembre) a base de potitos de bebé y una especie de puré de pescado que le daban en biberón.
El problema para Winter era aprender de nuevo a nadar sin su aleta caudal, que no sólo sirve como timón de dirección sino que es el “propulsor” para los delfines. La pequeña cría aprendió rápidamente a impulsarse moviendo las aletas pectorales y moviendo la parte trasera del cuerpo como si fuera un remo. Curadas ya sus heridas, tras cuatro meses de curas, recuperado su peso y varias intervenciones para cerrar bien el “muñón” donde tenía su aleta caudal, los veterinarios dieron el alta a la cría y pasó a una gran piscina donde iba a tener compañía, una hembra adulta llamada Panamá que no tardó en adoptar a la pequeña lisiada y a cuidarla como si de su cría se tratara.
Ha pasado casi un año y Winter vuelve a ser protagonista porque los responsables del acuario han decidido buscar financiación para hacerle una aleta caudal ortopédica con la que pueda recuperar sus capacidades natatorias. Solo hay un delfín en el mundo con prótesis, un adulto en Japón al que se le “arregló” parte de la aleta caudal, pero lo de Winter es mucho más serio: la aleta completa.
Dana Zucker, jefa de operaciones del Clearwater dice que “nunca había visto un delfín como esta cría, no solo por lo cariñosa y obediente que es, sino por su capacidad de adaptación al medio sin su cola, el mecanismo de impulsión más poderoso que la madre naturaleza haya creado” . Algunos expertos opinan que va a ser difícil que Winter se adapte a su nueva cola. En primer lugar por la rapidez con que crece. Ahora mide poco más de un metro y pesa 60 kilos, cuando tenga 15 años medirá el doble y pesará cuatro veces más. Según crezca, la prótesis se le quedará pequeña con lo que habrá que pensar en tres o cuatro diferentes a lo largo de su vida
Ahora no queda más que esperar que los muchos padrinos que le han salido a Winter reúnan los cien mil dólares que cuesta la prótesis y su adaptación. Mientras, cautiva para el resto de su vida, seguirá siendo la niña mimada del acuario, que ha multiplicado sus visitantes gracias a Winter, aunque sólo se la puede ver durante dos horas al día.
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