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Agonía de una ballena jorobada
(Mark Montoya-Coastalstudies/12-09-06) En las aguas de Cape Cod, Provincetown (Massachussets), miembros del Center for Coastal Estudies (PCCS) han conseguido liberar a una ballena jorobada de un largo cabo con un trozo de red y una bolla que prácticamente le había seccionado la aleta caudal. La ballena se encontraba en un estado lamentable, apenas controlaba sus movimientos porque la aleta no le servía para nadar, simplemente “la arrastraba como colgada de un hilo” según el patrón del barco pesquero que la avistó y dio la voz de alarma.
El equipo de especialistas en “desenganchar” ballenas y otros cetáceos de las artes de pesca, pertenecientes al PCCS, se puso en marcha en el barco de respuesta rápida Ibis, hacia la posición del pesquero, unas 75 millas mar adentro, que estuvo siguiendo a la ballena herida hasta la llegada de los rescatadores.
Utilizando una lancha neumática, el equipo pudo liberar a la ballena sin mucho trabajo, pero con gran riesgo de que algún movimiento espasmódico los arrastrara al agua. Con paciencia y muy poco a poco, armados con cuchillos, consiguieron cortar por dos partes la cuerda, de forma que le quedó una especie de U muy corta, que estaba prácticamente incrustada en el hueso final de la columna.
“Tratar de quitársela hubiera sido peor para la ballena” -aseguraron los rescatadores- “los daños que podíamos ocasionar y el dolor que le produciríamos nos obligó a dejar un pequeño trozo de cuerda de la boya, la que tenía incrustada en el hueso por la parte superior”.
Terminada la operación, la ballena se alejó lentamente del R/V Ibis impulsándose con sus largas aletas pectorales, y arrastrando su inútil gran aleta caudal. “La misión ha sido un éxito porque, al menos, le hemos evitado algo de sufrimiento” -explicó un portavoz de PCCS- “pero por desgracia no durará mucho; estaba francamente débil, apenas podía nadar y con la cola prácticamente desgarrada está sentenciada de muerte. Estaba muy debilitada y así no puede defenderse de potenciales depredadores. Además, sufría una importante infección, que por la coloración de la piel parecía muy extendida”.
El resto de la cuerda, banderola y boya que arrastró la ballena durante más de dos meses, según los especialistas, van a ser estudiados por si se puede encontrar alguna pista y determinar con qué arte de pesca y dónde se pudo enganchar esta ballena adulta.
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