(I.
Wang / 27-10-08) Un buceador alemán de 40 años, Thomas Holz, estuvo
nadando más de doce horas en las aguas del Estrecho de Somosomo,
entre Taveuni y Vanua Levu (Fiji), después de que el barco del centro
de buceo Buble Divers le abandonara tras “perderse” durante una inmersión
nocturna.
Según el Dive Master, cuando llegó
de nuevo a la superficie, 5 minutos después, no estaba Holz donde
lo había dejado, con lo que se fueron al barco y desde allí se
inició la búsqueda. Según Holz, a los 15 minutos de estar luchando
con la corriente para mantenerse en su posición, escuchó las
llamadas (a las que él respondió con pitidos y gritos) y vio
cómo se ponía el barco en marcha. Unos minutos después las luces
se alejaban en sentido contrario a donde estaba… hasta que dejó
de oír el ruido de los motores y la sirena.
Media hora después, en plena oscuridad,
sin baterías en la linterna, fue cuando se dio por abandonado y
comenzó su calvario. “Traté de mentalizarme y centrarme en
que sólo sobreviviría si nadaba hacia la costa”, relató Thomas
tras su llegada a tierra. “Veía las luces de Vanua Levu y de
Taveuni, y decidí ir hacia la segunda porque está mucho más poblada
y, aunque estaba más lejos, las corrientes parecían más favorables
hacia allí”.
“Cuando
me quité la botella y los plomos, hinché de nuevo el chaleco
y puse rumbo a Taveuni, me asaltaron los fantasmas y demonios
del miedo”, cuenta Thomas. “Me sentía muy cansado y
no hacía más que pensar en lo que podría tardar en llegar y en
los tiburones que había visto en la inmersión. Imaginaba cómo
me acechaban sin poder verlos. Fue cuando pensé en mi mujer y
mis hijos, y esos pensamientos me dieron más fortaleza mental
y energía para seguir nadando hacia las luces”.
Doce horas después, al borde de la hipotermia
y de sus fuerzas, sintió la tierra en sus pies. Había llegado a
la playa de Wairiki y se desplomó sobra la arena. Una mujer escuchó
sus gritos de socorro y poco después Thomas era atendido por los
servicios sanitarios. Lo había conseguido.
grave falta de profesionalidad
El portavoz de la Policía local, Atunaisa
Sokomuri declaró al periódico Fiji Times que se había abierto una
investigación para determinar las responsabilidades del incidente.
Las primeras hipótesis apuntan a una falta grave de profesionalidad
del centro de buceo, que no tomó inmediatamente las medidas de
emergencia establecidas para estos casos. Por otra parte, el barco
no cumplía con alguno de los requisitos para una inmersión nocturna.
Uno de los compañeros de viaje, aunque
no amigo de Thomas, declaró que las condiciones para la inmersión
no eran buenas. “Había demasiada corriente y poca visibilidad,
por lo que descendieron por el cabo hasta los 25 metros y, según
lo previsto, partieron contracorriente en grupo. A los diez minutos,
mientras una pareja hacíamos macrofoto, la otra miraba por los
alrededores con el Dive Master. Dada la fuerza de la corriente,
el esfuerzo para mantenernos en el sitio era importante, con el
consiguiente gasto suplementario de aire. La inmersión programada
a 45 minutos se quedó en unos 30 y, a los 35, estábamos en superficie.
Fue cuando nos enteramos de la pérdida del berlinés”.
A partir de ese momento las versiones
son contradictorias; según Thomas, el barco se fue antes de que
pasara media hora y según el patrón del barco, los buceadores subieron
por el cabo del ancla, donde hicieron su parada de seguridad de
3 minutos. El barco estuvo dando vueltas en la zona más de dos
horas, hasta agotar el combustible, buscando al submarinista perdido.
Además, dicen desde Buble Divers que se
unió otro barco del centro al rescate, ya que les llegó el aviso
de emergencia por radio. Según el portavoz de la policía, la primera
noticia que tienen las autoridades y servicios de emergencia de
la desaparición del buceador se produjo cuando ya llevaba más de
tres horas desaparecido en las oscuras aguas del Estrecho de Somosomo.