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Miles de peces mueren en el Tajo
(Efe / 02-10-08) Miles
de peces han aparecido muertos en el río Tajo en una zona muy próxima
a la presa de Arrocampo, embalse de refrigeración de la central nuclear
de Almaraz. La gran mortandad de peces era perfectamente visible
a lo largo de la franja costera situada junto al antiguo bar-restaurante
Moya, actualmente abandonado, a la altura del kilómetro 201 de la
antigua N-V.
Según
pudo comprobar Efe, en un recorrido de apenas 300 metros por la orilla
del río se agolpaban cientos de peces muertos, la mayoría barbos,
pero también carpas, algunas de gran tamaño, y percasoles.
Las primeras alertas surgieron
ayer, cuando se acercaron hasta la zona afectada agentes del SEPRONA,
técnicos de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y de la
Consejería de Medio Ambiente. Un pescador que se encontraba en el
lugar de los hechos aseguró que ayer por la tarde, sobre las seis
y media, dos agentes de la Guardia Civil estuvieron haciendo fotografías
y recogiendo muestras del agua.
"Hay muchos peces
muertos", afirmó el pescador, vecino de un pueblo próximo,
que indicó que "se ve que bastantes peces que se mueven
cerca de la superficie están también tocados". La causa
de la muerte de los peces se desconoce por el momento y habrá que
esperar a ver si el análisis de las aguas arroja alguna luz sobre
lo sucedido.
Sin embargo, el presidente
de la Plataforma de Afectados por la central nuclear de Almaraz,
Máximo García, presente en el lugar de los hechos, explicó que, tras
ser avisado por una vecina que posee una finca en la zona, se acercó
a donde desemboca el agua de Arrocampo. "Hemos visto que
tiene mucha espuma, como si hubiera algún vertido, porque se ve más
espuma de lo normal", dijo.
agua con falta de
oxÍgeno
El área donde se han detectado
los peces muertos es una zona del río con escasa corriente y que
sufre fuertes subidas y bajadas del nivel de las aguas debido a que
se halla entre embalses.
Por
su parte, fuentes de la central nuclear de Almaraz negaron que exista
relación entre estos hechos y la planta, ya que, según dijeron, está
más próximo al embalse de Valdecañas, además de que, según les han
comunicado desde la Confederación Hidrográfica, se debe al propio
movimiento natural de tierra en los embalses, que libera ácido sulfhídrico.
Las primeras investigaciones
del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia
Civil descartan que la muerte de los peces se deba a la existencia
de cualquier tipo de vertido tóxico y apuntan a la eutrofización
del agua como su causa.
Según ha informado la Delegación
del Gobierno en Extremadura, un equipo del SEPRONA se desplazó el
miércoles a la zona y tras realizar una serie de analíticas del agua,
se obtuvieron unos parámetros básicos que en varios de los puntos
analizados arrojaron unos resultados de calidad de las aguas como
no aptas para la vida de los peces.
En concreto, ha explicado
la Delegación del Gobierno, se detectaron concentraciones de oxígeno
inferiores a tres miligramos por litro de agua. Las investigaciones
del SEPRONA pusieron de manifiesto la existencia de una gran cantidad
de materia orgánica en suspensión en las aguas que favorece el crecimiento
de las algas, lo que es indicativo de un proceso de eutrofización
de las aguas.
Se trata de un proceso natural
en el se consume gran cantidad de oxígeno y que ocasiona mortandad
en la fauna piscícola de la zona. En este mismo embalse, así como
en otros puntos de los ríos extremeños, se han detectado fenómenos
de eutrofización con anterioridad, según la Delegación. |