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Ecologistas y japoneses en guerra
(Mark Montoya / 13-02-07) La primera batalla en la guerra del Océano Glaciar Antártico, que enfrenta a grupos ecologistas y la flota ballenera japonesa, se ha saldado con un gran susto y cruces de fuertes declaraciones que no hacen más que calentar una situación que puede acabar muy mal.
Seis buques-factoría japoneses surcan el Antártico para capturar un millar de ballenas, según sus previsiones, mientras que dos grupos de defensa de los animales, la fundación Sea Shepherd y Greenpeace, hacen lo posible por evitarlo. La primera escaramuza se produjo hace una semana, cuando dos activistas de Sea Shepherd se perdieron en las aguas heladas mientras trataban de sabotear las acciones de uno de los balleneros.
Esto supuso una breve tregua hasta que los rescataron, pero en la madrugada de ayer, el barco japonés Kaiko Maru chocó con el Robert Hunter de la Fundación. Según los ecologistas, el ballenero “repentinamente viró a estribor y nos abordó causando daños en el casco, una vía de 30 centímetros”. Mientras, desde la flota japonesa la versión es muy distinta, según Hideki Moronuki, responsable de de la división de ballenas de la Agencia Nacional de Pesca japonesa: “los terroristas acosaron al Kaiko Maru con dos barcos, uno por cada flanco, hasta que uno de ellos le embistió cruzándose en su camino”. Por su parte, el capitán del segundo barco de Sea Shepherd, declaró más tarde que se puso a toda máquina delante del caza ballenas japonés para proteger un grupo de ballenas al que se dirigía.
El Kaiko Maru envió señales de socorro tras la colisión aunque luego rechazó ayuda externa. Morokuni dice que “no sabemos si el barco atacado por los terroristas ecologistas podrá continuar su misión. Estamos a la espera del informe de los daños producidos en el casco y la hélice”. Curiosamente, el barco japonés abordó al Robert Hunter con su proa.
Paul Watson, el dirigente de Sea Shepherd dice que “los barcos estaban tratando de navegar entre las ballenas y sus cazadores, y dirigirlos hacia aguas heladas. El Kaiko Maru abordó por detrás a uno de los barcos mientras trataba de eludir al segundo. Fue una mala maniobra, intencionada, que podía haber tenido graves consecuencias. Oímos la llamada de socorro y petición de ayuda del barco japonés, pero no quisieron decir qué problemas tenían y rechazaron nuestra ayuda”.
Por su parte, Greenpeace dirige su buque Esperanza a las coordenadas de la “zona de guerra” y tomar parte en la batalla, mientras que Karli Thomas su líder de expedición trata de dejar claro que “cualquier acto de protesta que ponga en peligro la vida humana es irresponsable. Nuestro objetivo es salvar ballenas, no dañar barcos. Condenamos completamente cualquier acción violenta por parte de quien sea. Poner potencialmente en peligro vidas en medio del Océano es inaceptable”.
El director internacional de Sea Shepherd, Jonny Basic, se encontraba a bordo del Robert Hunter en el momento de la colisión. Tras valorar los daños declaró que “lo ocurrido no va a parar nuestras actividades de protesta. Estamos aquí para poner a esa gente fuera del santuario de ballenas; no hay daños que no se puedan reparar, estamos en condiciones de seguir navegando y continuar con nuestra misión”.
Japón está tratando de convocar una reunión especial de la Comisión Internacional de Ballenas, pero casi todos los países occidentales la han rechazado. “son piratas terroristas, no ecologistas”, dice Hideki Moronuki, “ponen en peligro vidas humanas con tal de llamar la atención: no estamos dispuestos a tolerarlo, por eso hacemos una llamada internacional y denunciamos estas prácticas terroristas”.
Habrá que esperar al segundo round para ver qué pasa y si cede alguna de las partes. Lo que no se sabe es cuántas ballenas fueron capturadas hasta que se localizó a la flota ballenera, casi tres semanas después de que comenzara a faenar.
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