(El
Tiempo / 22-12-08) Ese mar, situado en Asia central y cuya desertización
fue la mayor catástrofe ecológica del siglo XX,
acoge 1 billón de
metros cúbicos de gas natural y más de una treintena de yacimientos
de petróleo. El Mar de Aral araña metros de superficie en su minúscula
área norte mientras un consorcio petrolero multinacional rastrea
el vasto sur en busca de suculentas reservas de hidrocarburos.
Hasta 750 kilómetros cuadrados
de mar han resucitado en el norte del Aral en los últimos siete años,
explicaron en París miembros del Gobierno de Kazajistán, coincidiendo
con la culminación de la primera fase de un plan de salvamento que
se lanzó en 2001 y que cuenta con un presupuesto total de 346 millones
de dólares.
Una mejoría esperanzadora
que se circunscribe a una reducida parcela del que fuera el cuarto
lago más grande del mundo y que empezó su lenta agonía a mediados
de los años 50. Entonces, la extinta Unión Soviética decidió desviar
parte del agua de los ríos Amu Daria y Syr Daria para abastecer cultivos
de regadío en el norte de la URSS, especialmente a plantaciones de
arroz y algodón.
Los kazajos lanzaron su
plan de salvamento en 2001, financiado en gran medida a través
de préstamos del Banco Mundial, después de años de desencuentros
entre Uzbekistán, Kazajistán, Tayikistán, Kirguizistán y Turkmenistán,
países que formaron la Fundación Internacional para la Salvación
del Aral en 1993. Primero se creó un dique que separa las áreas
norte y sur del mar, para que el río Syr Daria vertiera su agua
en esa zona y se pueda recuperar.
a 12 kilÓmetros del objetivo
Se esperaba que para 2008, el mar volviese
a llegar a la ciudad portuaria de Aralsk (al noreste del lago salado),
que entonces quedaba a 120 kilómetros de la orilla y solo 12 kilómetros
han evitado que se alcanzase el objetivo, indicaron en París los
responsables del proyecto.
Además, la profundidad del fondo en ese
territorio ha aumentado de 30 a 42,1 metros en estos siete años,
frente a los 53,4 metros que tenía en 1960. Mientras tanto, un
consorcio de petroleras rusas (LUKoil), chinas, (China National
Petroleum Corporation), malayas (Petronas),
coreanas (Korea National
Oil Corporation) y uzbecas (Uzbekneftegaz), exploran el inmenso
sur del Aral en virtud de un acuerdo alcanzado hace dos años.
"El Mar de Aral es un gran desconocido,
pero esconde grandes promesas en forma de petróleo y gas. Existe
un riesgo, pero tenemos fe en el éxito del proyecto", aseguró
entonces Ergash Shoismatov, viceprimer ministro de Uzbekistán.
En Kazajistán existen también reservas de petróleo bajo el Aral,
pero la legislación local imposibilita su extracción, según indica
un portavoz del proyecto.
Pero los hidrocarburos no son sino la
última condena del Aral, cuya miseria llegó a todos los rincones
del mundo en forma de imágenes, que mostraban barcos pesqueros
varados en medio de un desierto. En 1989, año en el que caía el
muro de Berlín, se registró un punto de inflexión en la historia
de esa masa de agua salada del centro de Asia, cuando el mar se
escindió en dos partes -este y oeste- y se comenzó a hablar de "desastre
ecológico".
La catástrofe continuó avanzando a razón
de un metro menos de mar por año, desaparecieron 28 de las 30 especies
de sus peces, la industria pesquera se derrumbó y cerca de 16.000
personas abandonaron la región como consecuencia de las malas condiciones
sanitarias de la zona y la falta de oportunidades.