Lucha de Greenpeace en Japón
(I. Wang / 12-12-08) Los
directores de las distintas delegaciones de Greenpeace en el mundo,
en representación de sus cerca de tres millones de socios, han acudido
a sus respectivas embajadas de Japón para demandar el fin la persecución
política de dos activistas japoneses arrestados por denunciar el
contrabando de carne de ballena procedente del programa japonés de
caza “científica” de cetáceos en la Antártida.
En
nuestro país se ha autoinculpado ante la embajada de Japón el director
de Greenpeace, Juan López de Uralde, y el director de Greenpeace
Mediterráneo, Uygar Ozesmi. Han acudido acompañados de una decena
de activistas de la organización con monos naranjas, caretas con
los rostros de los dos activistas y las manos esposadas, como símbolo
de la persecución que están sufriendo en su país. Los activistas
portaban pancartas en castellano y japonés con los lemas: “Todos
somos Junichi y Toru” y “Arrésteme a mí también”.
Coincidiendo con el 60 aniversario
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el director
de Greenpeace España, Juan López de Uralde, acudió a la embajada
de Japón en Madrid para demandar el fin de la persecución política
que vienen sufriendo los dos activistas de Greenpeace que fueron
detenidos el pasado mes de junio por denunciar el fraude que rodea
a la caza de ballenas. Para ello se ha autoinculpado en nombre de
todos los socios de Greenpeace en España. Japón ha sido duramente
criticado por Naciones Unidas por restringir la libertad de expresión.
En una carta al embajador,
la organización internacional demanda que el Gobierno japonés acabe
con la caza anual de ballenas en la Antártida. Como respuesta a la
investigación llevada a cabo por Greenpeace el pasado mes de mayo
que destapó un escándalo de contrabando de carne de ballena dentro
del programa de caza “científica” de la flota ballenera japonesa.
en libertad bajo fianza
Las autoridades niponas
respondieron con una persecución política, arrestando a Junichi Sato
y Toru Suzuki y llevando a cabo un registro en la oficina de Greenpeace
Japón en junio de 2008. Los dos arrestados llevan 172 días en libertad
bajo fianza. Se espera que el juicio, en el que ambos se enfrentan
a diez años de cárcel, comience a principios del próximo año.
El director de Greenpeace
España, Juan López de Uralde, se declara también culpable de haber
apoyado a los dos activistas contra la caza de ballenas. En la misma
línea, un grupo formado por los directores de las oficinas de Japón,
Alemania, Holanda, Australia, Suiza, Brasil, Estados Unidos y los
países nórdicos se autoinculparon ayer en Tokio frente a la residencia
del primer ministro japonés, Aso.
Actos similares han tenido
lugar en las embajadas japonesas de Brasil, Nueva Zelanda, Argentina,
Francia, Noruega, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Holanda, Bélgica,
México, Grecia, Canadá e Italia, donde cientos de activistas se han
declarado también culpables.
“Queremos que el Gobierno
de Japón sepa que si Junichi Sato y Toru Suzuki van a ser juzgados
por denunciar un caso de contrabando de carne de ballena y por
trabajar para acabar con la muerte de cetáceos en la Antártida,
nosotros deberíamos ser arrestados también” ha declarado Juan
López de Uralde, Director de Greenpeace España. “Debería estarse
juzgando la caza de ballenas en la Antártida y no a los activistas
de Greenpeace”.
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