Piden extraditar
al “buceador asesino”
(I.Wang / 01-12-08) Se
abre un nuevo capítulo en la historia del marido que presuntamente
asesinó a su esposa durante una inmersión, y es que los lentos entresijos
judiciales no terminan de aclarar la historia. Recordamos que el
escenario fue Australia y sus Grandes Arrecifes de Coral, donde el
matrimonio Watson pasaba en un “vida a bordo” su undécimo día de Luna
de Miel.
Era
la quinta inmersión del viaje, llevaban 20 minutos en un pecio cerca
de la costa de Queensland, cuando Christina (Tina) Mae, la esposa,
apareció tendida en el fondo, a 25 metros de profundidad, ante el
grupo con el que compartía inmersión. En la impresionante foto que
acompaña estas líneas se puede ver a “Tina”, tendida boca arriba
en el fondo, mientras la buceadora en primer plano sube despavorida
y alguien, por detrás, se dirige hacia el cuerpo inerte.
David Gabriel Watson, natural
de Birmingham, Alabama, el marido, experto buceador, Dive Master
y pareja en la inmersión, alegó en el primer momento que cuando se
quiso dar cuenta, “Tina estaba frenética, presa del pánico, sin
máscara, con el regulador fuera de la boca y descendiendo a toda
velocidad”. Cuando pudo llegar junto a ella, ya en el fondo,
estaba agonizando, e intentó calmarla, reanimarla y suministrarle
aire, pero sin éxito. Viéndola inerte, desesperado, ya sin aire,
tuvo que subir medio desfallecido a la superficie, donde pidió ayuda.
Lo que pareció sospechoso
en un principio es que nadie vio el incidente, ni a David prestar
ayuda a su mujer, ni todo el proceso de intento de reanimación. Pasó
demasiado tiempo hasta que los buceadores con los que compartían
inmersión se dieron cuenta que Tina estaba inerte en el fondo, perfectamente
a la vista, en medio una extensión de arena blanca, mientras que
David ya estaba en la superficie tratando de recuperar el aliento
y dar la alarma.
Esto ocurrió en octubre
de 2003 y el caso no llegó a cerrarse porque que la policía pensó
desde un primer momento que no se trataba de un accidente. Pero después
de la autopsia el forense no aclaraba las circunstancias del ahogamiento
de la víctima, ni la causa de evidentes marcas de roce y presión
alrededor del cuello, atribuidas ahora al latiguillo de su segundo
regulador. Ante la falta de pruebas, el afligido marido pudo volver
a su país “libre de cargos”.
Pero hace unos días, nuevas
evidencias basadas en contradicciones en las declaraciones de David
durante estos años y nuevos estudios forenses, han llevado a la fiscalía
australiana a pedir la extradición de David. Ha sido citado ante
la Gran Corte el 3 de febrero de 2009 para una vista previa por el
asesinato de su mujer.
Según los abogados de Watson,
a pesar del tratado de extradición existente entre Estados Unidos
y Australia, es improbable que se lleve a cabo el juicio; dicen que “la
acusación no se sostiene, no es formal y no tienen (la fiscalía)
capacidad jurídica para pedir la extradición”.
|