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(02-07-07)Las
medusas están de actualidad por las oleadas invasoras
que llegan a nuestras costas. Es el momento de repasar
su estatus zoológico para comprender su ciclo
vital y ver cómo este extraño y llamativo
organismo afecta con su masiva presencia al ser humano
y su entorno.
Unos
de los seres más temidos en la mitología griega
fue Medusa, la mujer que en vez de cabellos tenía serpientes
y que con su mirada podía convertir en piedra a cualquier
criatura viva.
La medusa de nuestros mares no es tan malvada, aunque sí temida
por los efectos -hasta mortales- en su contacto con el ser humano.
Son
cerca de 10.000 las especies entre medusas, corales y anémonas
censadas en el mundo, de las que casi un millar se pueden encontrar
en el Mediterráneo. Cada verano, especialmente estos últimos
años, millones de ejemplares invaden las costas; las más
comunes son la casi transparente y difícil de ver Pelagica
nocticula, la apodada “medusa huevo frito” Cotyloryza
tuberculata, Rhizostoma pulmo y Chysaora Hysoscella.
No
todas las medusas tienen el mismo veneno. Cada especie tiene
una composición de sustancias químicas diferentes
que las hacen más o menos peligrosas para el hombre, aunque
todas basan su efecto urticante en una sustancia llamada “citolisina”.
Pero
lo peor es que las picaduras de medusas son cada vez más
graves porque están migrando especies más venenosas.
Una de ellas, la “medusa avispa”, que antes sólo
vivía en los mares de Australia y Filipinas, está siendo
arrastrada por las corrientes cálidas marinas y ya se
han detectado ejemplares en Israel y Grecia.
LA "AVISPA
AUSTRALIANA"
MATA EN CUESTIÓN DE MINUTOS
El
veneno de esta medusa, muy poco investigado, es una dermatocardioneurotoxina
de tal potencia que con sólo 1,4 miligramos, el peso de
un grano de sal, puede matar a un hombre adulto. Hasta hace poco
en el Mediterráneo no había especies con venenos
letales, como en otros lugares del mundo. Por ejemplo, en Australia se
registran más muertes por picadura de medusa que por ataques de
los tiburones. Entre las medusas más peligrosas, las conocidas
cono “stinger”, “fisalia”, “carabela portuguesa” y
la peor de todas, la antes mencionada “avispa australiana de mar”,
capaz de causar la muerte a un hombre en 3 minutos.
Se ha demostrado que la sensibilidad al veneno de las medusas
aumenta con el número de picaduras. Personas que se enfrentan
a la picadura en más de una ocasión, pueden presentar
reacciones más severas. Cuando la piel humana entra en
contacto con un tentáculo de medusa, el intenso escozor
sobreviene de inmediato; Poco después, en función
de la intensidad, especie y forma física, pueden llegar
síntomas como mareos, vómitos, náuseas,
dolor de cabeza, fiebre e incluso pequeñas hemorragias,
signo inequívoco de la gravedad de la picadura.
CÓMO
ACTUAR ANTE UNA PICADURA DE MEDUSA
Con
guantes o pinzas, para evitar que también nos pique a
nosotros, lo primero que hay que hacer es eliminar con mucho
cuidado (para evitar que más células urticantes
se disparen) los restos de tejido de medusa que queden adheridos
a la piel. No hay que frotar la zona afectada con NADA.
No hay que utilizar agua dulce para limpiar la zona afectada.
Sólo agua salada porque el agua dulce (y el rascarse)
disparan los nematocistos que aún quedaran latentes. Para
desactivar los que queden se puede emplear alcohol y si no hay,
una solución (con agua de mar) al 5% de vinagre puede
valer para detener la comezón. También es efectiva
la aplicación de frío aunque nunca directamente
sobre la piel a no ser que sea agua marina.
Ante
la clara presencia de nematocistos que no se han retirado con
el lavado y ante la falta de fármacos apropiados, hay
métodos “caseros” de emergencia para eliminarnos,
como aplicar crema de afeitar y rascar la piel con la cuchilla,
o formar una pasta con barro, harina o talco, aplicarla y rascarla
con el cuchillo de inmersión o una tarjeta de crédito,
por ejemplo.
Si
el estado de la víctima empeora a pesar de haber aplicado
los métodos antes descritos, si hay alteraciones respiratorias,
cardiacas o convulsiones, hay que desplazarse urgentemente al
hospital más cercano. Es importante, a la hora de aplicar
el tratamiento hospitalario adecuado, que los médicos
sepan qué especie de medusa es la que ha picado a la víctima.
Bibliografía-
-Barnes, R. D.1980. Zoología de los invertebrados. Interamericana.
975 págs.
-Campbell, A. C. 1984. Guía de la flora y fauna del mar
Mediterráneo. Omega.331 págs.
-George, D. S. y George, J. J. 1980. Vida marina. Enciclopedia
ilustrada de los animales invertebrados del mar. Universidad
de Navarra S.A. 300 págs.
-Riedl, R. 2000. Fauna y flora del mar Mediterráneo. Omega.
857 Págs
Texto: JDMA,
con información de uco.es, cnidaria.es,
R. Riedl, A.C. Campbell, mma.es, fishbase.org |