REGENERACIÓN DE LAS PLAYAS: " UN
APAÑO"
(20-09-06) Cada
vez que cambiamos nuestras playas, perdemos nuestros
recursos. Así se pede resumir lo que ocurre cuando
las obras de “reconstrucción y mejora” llegan
a la costa, en pro de una buena estética, sin
tener en cue
nta los daños que se producen en el ecosistema del entorno
natural.
En
las altas esferas del gobierno las consideran como una “actuación
de reconstrucción y mejora” y, sin embargo, las obras
para mejorar la estética de las playas generan un gran
número de problemas técnicos, geológicos
y ambientales en nuestras costas. Es la tapadera que utilizan
las autoridades para escapar al Estudio de Impacto Ambiental
imprescindible para realizar este tipo de intervención.
La
regeneración de playas consiste en el aporte de arenas,
procedentes del mar, en áreas del litoral donde el turismo
constituye una importante fuente de ingresos. Pero… ¿realmente
nos sale rentable?
La
Dirección General de Costas invierte el 80% de su presupuesto
en este tipo de intervenciones, o lo que es lo mismo, 6 millones
de euros por cada kilómetro de playa reconstruida o
mejorada. Pero por otra parte, esta acción da lugar
al aumento de la hipersedimentación y turbidez de las
aguas, a su vez causa del descenso del nivel de oxigeno por
no poder realizarse la necesaria fotosíntesis.
Tanto
la biodiversidad como el dinamismo del ecosistema disminuyen.
Especies como la sepia, el erizo de mar, la estrella de mar,
el camarón o el serrano se ven afectados en su hábitat
por este tipo de actuación. Pero una de las especies vegetales
que más preocupa y sufre las consecuencias de estas actuaciones
es la Posidonia oceánica, que crece sólo en los
fondos mediterráneos. Esta planta proporciona protección,
alimento y oxigeno a más de 400 especies animales y a
más de 100 especies vegetales. Es una especie que crece
formando grandes colonias con lo que, además, protegen
a las playas del oleaje.
SEGUIMOS IGNORANDO EL VERDADERO
PROBLEMA
Existen
estudios que aseguran que tras la regeneración de una
playa, la presencia de Posidonia oceánica es 16 veces
menor que en otras zonas donde no se han producido
actuaciones de
este tipo.
Tenemos
legislación al respecto, la Ley 6/2001 de Evaluación
de Impacto Ambiental (anexo 1), e incluso una guía metodológica
para la EIA de la extracción de arenas para la regeneración
de playas.
Somos
por tanto conscientes del problema que conlleva y aún
así seguimos ignorándolo. No debemos olvidar
que nuestras playas son ecosistemas naturales y no sólo
una fuente de ingresos a explotar. Estamos hablando de que
esto es un “apaño”, un arreglo estético temporal
de las playas para mantener el turismo. Dentro de unos años,
cuando la arena haya desaparecido de nuevo habremos perdido
mucho más que el dinero invertido.
Texto: Natalia Martín
(Licenciada en Ciencias Ambientales)