informe "planeta vivo 2008"
(12-11-08) Según el trabajo elaborado
por WWF, que analiza distintos indicadores para medir la salud
de la Tierra, hemos entrado en una crisis de capacidad de abastecimiento.
Los recursos del Planeta se agotan.
El Planeta
ha entrado en una crisis del crédito ecológico. Su origen es
el aumento de la demanda de la humanidad sobre el capital natural,
que ya ha superado en un 30 por ciento la capacidad de abastecimiento
de la Tierra. El informe revela que la riqueza y la diversidad
natural continúan decreciendo, a la vez que aumenta el número
de países en situación de estrés hídrico. De hecho, el Informe
Planeta Vivo incluye por primera vez la “huella hídrica”,
variable que analiza el consumo de agua por persona, situando
a España en la quinta posición a escala mundial.
Esta es la
contundente advertencia que recoge la última edición del Informe
Planeta Vivo de WWF, un documento de referencia que analiza distintos
indicadores para medir la salud de la Tierra. Elaborado en colaboración
con la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) y la Red de la Huella
Global (GFN), y publicado cada dos años, este estudio se ha convertido
desde 1998 en un termómetro preciso de la capacidad de la Tierra
para continuar siendo un “planeta vivo”. Para ello, analiza dos
parámetros, el Índice Planeta Vivo y la Huella Ecológica, a los
que este año se ha sumado por primera vez una gran novedad: el
estudio de la Huella Hídrica.
Este indicador complementa la información sobre el
estado de la naturaleza y, en el caso de España, revela datos preocupantes.
De hecho, nuestro país ocupa el quinto puesto a escala mundial en “huella
hídrica”, es decir, en el volumen total de agua usada globalmente para producir
bienes y servicios consumidos por los ciudadanos.
derroche de agua en procesos productivos
La huella
hídrica aborda también la importancia del agua utilizada como
materia prima en la producción. Por ejemplo, se necesitan 2.900
litros para fabricar una camiseta de algodón. Como media, cada
persona consume 1.24 millones de litros de agua al año (la mitad
de una piscina olímpica), aunque esto varía desde 2.48 millones
de litros, por persona y año, en EEUU, a los 619.000 litros,
en Yemen.
Por otra parte, El Índice Planeta Vivo,
medida obtenida del estudio de la evolución de 5.000 poblaciones
de 1.686 especies, ha descendido un 30 por ciento desde 1970.
Esta dramática pérdida de nuestra riqueza natural está provocada
principalmente por la deforestación y la transformación de los
usos del suelo en los trópicos (el IPV Tropical ha disminuido
un 51 por ciento)
Otros
factores que atentan contra la biodiversidad son los impactos
de los embalses, los trasvases y el cambio climático sobre
las especies de agua dulce (cuyo IPV ha sufrido un descenso
del 35 por ciento). De igual forma, la contaminación, así como
la sobrepesca y la pesca destructiva en los ecosistemas marinos
y costeros, figuran entre las amenazas de las especies marinas.
Las emisiones
de carbono derivadas de la quema de combustibles fósiles y el
cambio de usos del suelo son los factores fundamentales que provocan
la huella humana y, además, están generando el cambio climático.
El análisis de la huella ecológica, elaborado por la GFN, muestra
que mientras la biocapacidad global (el área actualmente disponible
para producir nuestros recursos y absorber nuestras emisiones)
es de unas 2,1 hectáreas globales (hag) por persona, la huella
ecológica por persona es de 2,7 hag.
no se puede mantener la demanda
actual
Cada ciudadano de EEUU requiere una media de
9,4 hag (4,5 planetas, si la población mundial tuviera patrones
de consumo estadounidenses), al tiempo que los ciudadanos de
China utilizan una media de 2,1 hag por persona (un planeta).
Por otra parte, España ocupa la posición número duodécima a escala
mundial, detrás de Grecia y delante de Uruguay, con una huella
ecológica global de 5,7 hag per cápita y un déficit ecológico
del 338%, lo que significa que necesitaríamos casi 3,5 países
más para mantener nuestras actuales demandas. Cabe destacar que
los países con mayor huella ecológica nacional son EEUU y China,
utilizando cada uno cerca del 21 por ciento de la biocapacidad
del planeta.
La biocapacidad
está distribuida de forma muy desigual: ocho países –EEUU, Brasil,
Rusia, China, India, Canadá, Argentina y Australia- tienen más
de la mitad del total mundial. La población y las pautas de consumo
hacen que tres de estos países sean deudores ecológicos, con
huellas mayores que su biocapacidad nacional, EEUU. (una huella
1,8 veces mayor que su biocapacidad), China (2,3 veces) e India
(2,2 veces)
Esto contrasta con países
como Congo, que tiene la séptima biocapacidad más alta por persona
(13,9 hag) y una media de huella de sólo 0,5 hag por persona.
Sin embargo, se enfrenta a un futuro de degradación de esta biocapacidad
a causa de la deforestación y del incremento de la demanda de
un aumento de la población y de las presiones de las exportaciones.
la "crisis del crÉdito ecolÓgico"
James Leape, Director General de WWF,
hace un análisis de la situación actual: “El mundo está preocupado
por las consecuencias de haber sobrevalorado sus recursos financieros.
Sin embargo, lo que realmente amenaza a la sociedad es la crisis
del crédito ecológico causada por infravalorar el capital ambiental,
base de la supervivencia y la prosperidad.” Y Leape añade: “Muchos
de nosotros mantenemos un estilo de vida y un crecimiento económico
gracias al uso y la extracción del capital ecológico de otras
zonas del planeta. Si nuestras demandas continúan a este ritmo,
a mediados de 2030 necesitaremos el equivalente a dos planetas
para conservar este estatus”.
Asimismo, el informe
incorpora una serie de soluciones clave, llamadas “cuñas de sostenibilidad”.
Según WWF, combinándolas estas podrían estabilizar, e incluso
revertir, la tendencia alarmante hacia una mayor deuda ecológica
y el desabastecimiento de nuestras fuentes naturales de recursos.
En cuanto al reto ambiental más importante, el cambio climático,
el documento muestra que la eficiencia energética, las renovables
y la disminución de emisiones podrían satisfacer las demandas
energéticas para 2050, reduciendo entre un 60 y un 80 por ciento
las emisiones de carbono.
Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF/Adena
concluye: “Si el ser humano tiene la voluntad, encontrará
también la forma de vivir con los medios que ofrece el planeta,
asegurando a la vez el bienestar de la humanidad y los ecosistemas
de los que depende”.
Texto: WWF - Adena