FUKUSHIMA: AÚN MÁS RADIACIÓN
(01-06-11) Los últimos estudios científicos en las aguas de la costa japonesa señalan que la situación es más preocupante de lo anunciado y que los niveles de contaminación radiactiva son muy altos en un área mucho más extensa de lo que se pensaba.
Durante el pasado mes de mayo, equipos de expertos en control y protección radiológica de la organización ecologista Greenpeace han recogido y analizado las muestras recogidas en aguas de la costa de la central nuclear de Fukushima y los resultado superan las peores previsiones. La contaminación se extiende mar adentro y no hay forma de pararla.
Los expertos de la organización presentes tanto en la costa como en el mar (a bordo del Rainbow Warrior), recogieron muestras de peces, mariscos y algas a lo largo de la costa de Fukushima y en el mar, fuera del radio de 12 millas de aguas territoriales japonesas (por imposición del Gobierno japonés).
Estos materiales fueron enviados a laboratorios profesionales en Francia y Bélgica para su análisis en profundidad (Laboratorio francés ACRO, certificado por la Agencia de Seguridad Nuclear francesa -ASN- y Centro de Investigación Nuclear belga SCK CEN).
Los resultados de los análisis muestran que la situación en el océano a lo largo de la costa de Fukushima es más preocupante de lo que inicialmente se pensaba, puesto que exponen que los niveles de contaminación radiactiva de algunas de las muestras de algas analizadas son más de 50 veces mayores que los límites de seguridad oficialmente establecidos.
Además, y lo que es peor, indican también que la contaminación radiactiva se está extendiendo sobre un área
mucho mayor de lo que se pensaba, y que se está acumulando en la vida marina en lugar de dispersarse, comohabían previamente asegurado las autoridades japonesas.
Se ha comprobado que las muestras analizadas contienen altos niveles de contaminación por yodo radioactivo junto con importantes niveles de cesio radiactivo, lo que plantea serias preocupaciones sobre los riesgos a medio y largo plazo para la salud de las personas y del medio ambiente a causa de la contaminación radiactiva del medio marino.
“POCA CREDIBILIDAD DE LA RESPUESTA DEL GOBIERNO”
Greenpeace considera que estos resultados demuestran la poca credibilidad de la respuesta de las autoridades japonesas ante la crisis nuclear de Fukushima y la contaminación del medio marino que este accidente está provocando.
“De forma irresponsable, el Gobierno japonés está llevando a cabo un programa de monitorización de la radiación en el medio marino muy limitado, e insiste falsamente en que la radiactividad se está diluyendo y/o dispersando en el agua del mar cuando en realidad se está acumulando en los seres vivos”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.
El yodo-131 tiene una vida media radiactiva de alrededor de ocho días, corta en comparación con la de los isótopos de cesio (vida media de dos años en el caso del cesio-134 y cerca de 30 años en el del cesio-137).
Los expertos consideran que es importante hacer hincapié en que, a pesar de lo que están afirmando las autoridades, los riesgos radiactivos no están disminuyendo gracias a la dilución o dispersión de estos materiales, si no que, por el contrario, la radiactividad se está acumulando en la vida marina. Esto podría tener efectos graves y prolongados en el ecosistema marino y en todos aquellos seres vivos que dependen de éste para su subsistencia.
La mayoría de las muestras de pescado y marisco recogidas contienen niveles de radiactividad por encima de los límites legales de contaminación para los alimentos. La contaminación de los alimentos es sólo una de las múltiples fuentes de exposición crónica a la radiación a la que se verán sometidas todas las personas que vivan en la región de Fukushima.
Asimismo, la organización ecologista considera inadmisible que las autoridades japonesas hayan elevado los límites oficiales de exposición a la radiación desde 1 milisievert por año (1 mSv/año) a 20 mSv/año para todo el mundo, incluyendo a los niños.
Texto: Guadalupe Romero / Greenpeace