(31-05-10) Los parques eólicos marinos se perfilan como la solución del futuro para la creación de energías limpias creadas sin impacto ecológico. España, con 5.000 kilómetros de costas y siendo uno de los países líderes en producción de energía eólica terrestre, no tiene, ni tendrá en los próximos años parques marinos, por problemas presupuestarios y el poco interés del Gobierno.
Uno de los objetivos que se planteó la organización de protección del medio marino Oceana, en el marco del “Día Marítimo Europeo” celebrado en Gijón el mes pasado, era mostrar lo que se entiende como acidificación oceánica y de presentar las energías renovables como uno de los factores clave para mitigar los impactos producidos por el cambio climático.
El CO2 no es tan sólo un potente gas efecto invernadero, sino que es la causa principal del fenómeno conocido como acidificación. Los océanos actúan como importantes sumideros de CO2, reduciendo su concentración en la atmósfera y ejerciendo de esta forma un importante papel atenuador de los impactos asociados al cambio climático, como es el calentamiento global.
Sin embargo, debido a la creciente y continua emisión CO2, este efecto amortiguador amenaza con alterar la química oceánica, lo que tiene graves consecuencias para los ecosistemas y la biodiversidad de los océanos.
“Desde los comienzos de la época industrial los océanos han absorbido el 30% de las emisiones de CO2 y el 80% del calor generado por los gases efecto invernadero”, ha explicado Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa. “Esto ha ocasionado una disminución del pH marino en 0.1 unidades. Si continuamos emitiendo CO2 a la atmósfera al ritmo e intensidad actual, para finales de siglo se podrían alcanzar disminuciones de 0.3 - 0.4 unidades en el pH, lo que sería devastador para nuestros océanos”.
Oceana reclama la reducción urgente de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) para detener la acidificación de los océanos, que pone en peligro la supervivencia de los arrecifes de coral y de numerosas especies marinas y, con ello, el sustento de millones de personas en todo el mundo.
REDUCIR EMISIONES PARA FRENAR LA ACIDIFICACIÓN
Para poder frenar el proceso de acidificación de nuestros océanos debemos ser capaces de reducir y estabilizar la concentración de CO2 en la atmósfera en las 350 ppm y para ello debemos reducir nuestras emisiones en un 40% en comparación con los niveles de 1990 para el año 2020 y en un 80-95% en 2050, tal y como ha recomendado el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC).
Para conseguir esta reducción de emisiones, es necesaria la definitiva descarbonización del planeta y en este objetivo las energías limpias y renovables desempeñan un papel fundamental.
El mar es una fuente inmensa de energía por lo que aquellas tecnologías capaces de aprovechar este importante recurso energético deben ser incorporadas en la senda de la descarbonización. Dentro de ellas resalta a día de hoy la eólica marina por ser la tecnología de más desarrollo y comercialmente más competitiva.
Con el 'visto bueno' de las organizaciones ecologistas, la eólica marina perfila como una de las energías más rentables de cara al futuro. Sin embargo, España aún no cuenta con ningún parque eólico marino a pesar de que es el tercer país que más energía eólica terrestre produce en el mundo, tras EEUU y Alemania.
La energía eólica marina (offshore) lleva algunos años implantándose con éxito en varios países europeos -con Reino Unido y Dinamarca a la cabeza- aunque su tecnología todavía está en desarrollo.
En España aún habrá que esperar varios años (las previsiones más optimistas hablan de, al menos, tres o cuatro años) para que se construyan los primeros parques y se aproveche así parte de los 5.000 kilómetros de costa de nuestro país.
UNA TECNOLOGÍA CARA Y EN DESARROLLO
El alto coste de construir estas plataformas -mayor que el de las instalaciones terrestres- se suma la dificultad de instalar las plataformas en algunas zonas. La tecnología actual no permite ubicar un parque marino a mucha profundidad (la media es de unos 12 metros aunque puede llegar a 22 metros), lo que limita los lugares de la costa española en los que podrían construirse: gran parte del litoral español es abrupto y alcanza gran profundidad a pocos metros de la costa.
El año pasado, los ministerios de Industria y de Medio Ambiente aprobaron el Estudio Estratégico Ambiental del litoral español con el objetivo de acotar y definir las zonas aptas para instalar molinos en el mar. El “Mapa Eólico Marino” establece las zonas aptas, las zonas de exclusión (en las que no se podrá construir) y las zonas aptas con condicionantes para garantizar que el despliegue de esta tecnología se hará preservando el medio ambiente. A la hora de delimitar los espacios de costa autorizados, se han evitado las zonas más sensibles por migración de aves y de cetáceos.
Hasta ahora, más de una treintena de empresas ya se han mostrado interesadas en desarrollar proyectos en España, según el Ministerio de Industria. Sin embargo, el proceso administrativo es muy largo, por ahora el Gobierno no muestra mucho interés y pasarán varios años hasta que comiencen a construirse los primeros parques eólicos marinos.
Texto: Guadalupe
Romero / Oceana / MI