barcos: freno a las emisiones
(23-07-09) Grupos conservacionistas instan
a la Organización Marítima Internacional (OMI) a establecer límites
estrictos a las emisiones de gases de efecto invernadero que
emiten las embarcaciones de todo el mundo.
La petición
se hace con motivo del comienzo de la reunión de este organismo
en Londres, ya que todos los años los barcos emiten más de mil
millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2). Tan solo hay
cinco países que superen las emisiones de dióxido de carbono
de la flota mundial: la industria naval libera más dióxido de
carbono que Alemania y casi tanto como Japón, según informes
de la OMI.
En declaraciones
de Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa, “los
mecanismos para reducir las emisiones de los barcos están a disposición
de los armadores y de los gobiernos. Reduciendo la velocidad
de los buques en un 10% sus emisiones disminuyen en un 23%, y
la utilización de modernas velas de apoyo a la navegación, que
están ya disponibles comercialmente, pueden reducir el consumo
en un 30%”.
“La flota naval podría representar aproximadamente
el 20 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono antes de
2050 si no se aplican restricciones”, afirma John Kaltenstein, director
del programa Clean Vessels de Friends of the Earth. “Hace 12 años que
la OMI se ocupa de este asunto; ha llegado el momento de actuar.”
Más que confiar en medidas o planes de
medición voluntarios, deben fijarse límites a la contaminación
causante del calentamiento global y la flota debe responsabilizarse
de cumplirlos.
“Dejándolo
en algo voluntario no se obtendrán resultados”, añade
David Marshall, asesor del Clean Air Task Force. “Se requieren
objetivos y medidas obligatorias para reducir las emisiones,
junto con instrumentos económicos que las limiten.”
la necesidad de eficiencia y medidas
operativas
Hasta la
fecha, la mayoría de los debates de la OMI acerca de emisiones
de gases de invernadero procedentes de barcos se han centrado
en el desarrollo de medidas operativas y de eficiencia voluntarias,
sin fijar objetivos ni pautas para exigir mejoras reales y reducciones
en las emisiones. Sin embargo, la OMI ha recibido varias propuestas
previas a la reunión de hay para exigir o incentivar las reducciones.
Estados
Unidos, en particular, ha presentado una propuesta que exigiría
a todos los barcos reducir sus emisiones mediante una mejora
de su eficiencia y con objetivos dentro de plazos establecidos.
Dichas mejoras ayudarían a reducir el uso de combustible, la
contaminación y los costes operativos en general, dado que el
combustible es el principal coste operativo de un buque normal.
La OMI también va a debatir sobre varias
propuestas para aplicar medidas de mercado a la industria naval
(como un impuesto sobre combustible para barcos o un sistema
de comercio de emisiones) que tienen potencial de reducir las
emisiones de gases de invernadero procedentes de los barcos.
“Limitarse
a medir la contaminación causante del calentamiento global
que procede de los barcos es demasiado poco y demasiado tardío”,
afirma Jacqueline Savitz, Directora de Campaña de Oceana. “Los
barcos son una importante fuente del problema y, al igual que
otras, deben reducir sus emisiones. Disponemos de los instrumentos,
son eficientes y, sencillamente, no tenemos más tiempo que
perder.”
Texto: Marta Madina