(21-04-10) Al entrar en el maravilloso mundo del buceo, ¿quién no se imaginó en una inmersión dar con “algo”, aunque ese “algo” no sea un Tesoro de Piratas, pero que en definitiva despierte nuestro interés?
De esto es lo que van a tratar estas líneas. De lo que hoy en Argentina se trabaja, y mucho, en la identificación de Naufragios y su posterior estudio. Una actividad sin duda muy ardua, con muy pocos aportes oficiales, (más bien de tipo privado), no siempre bien remunerado, en zonas climáticas poco favorables para la práctica del buceo. Una actividad silenciosa, pero muy fértil, no solo para quienes la realizan, sino también para el acervo cultural del país donde se localizan sus restos.
Los naufragios, y todo lo que habita en ellos, son una parte muy importante de la historia y de la cultura de una región o de una provincia. Los países mas avanzados, preservan los restos con marcos legales apropiados que impiden que se “comercialicen” los elementos que de ellos se extraen. Argentina es uno de ellos.
¿No es mas lindo visitar un museo donde se pueden apreciar los elementos rescatados de un Naufragio, donde nos pueden contar su historia? ¡¡¡Yo soy partidario de los MUSEOS!!!! Bien, vayamos al fondo del mar a escuchar sus relatos sobre la Corbeta Inglesa HMS SWIFT. Allí vamos…
UN POCO DE HISTORIA
Haciendo un poco de historia y hace más de 200 años, las potencias de ultramar: España, Francia e Inglaterra se disputaban el mundo y entre otros objetivos querían apoderarse de las rutas marinas en el extremo sur del continente americano, en especial la Patagonia por su cercanía a las Islas Malvinas, base Inglesa hasta nuestros días.
Así fue que en 1770 y con destino a Puerto Egmont (base británica en nuestras Islas Malvinas Argentinas), la Corbeta “HMS SWIFT” emprendió un viaje de reconocimiento (¿?) geográfico con un centenar de tripulantes. (¡Eso se lo creen ellos!)
Fue quizás por el destino, que la misma naufragó en las costas patagónicas a las 6 pm del día 13 de marzo de 1770, cuando realizaba tareas de espionaje (ahora les creo un poco mas que antes) en una virtual guerra económica que mantenía la corona británica con sus eternos rivales: Francia y España por la ocupación de nuevos territorios, de acuerdo a investigaciones históricas.
Según el arqueólogo y antropólogo mexicano Jorge Manuel Herrera Tovar, la presencia del barco en las costas de la hoy provincia de Santa Cruz (Argentina), se debía a "un conflicto de intereses", debido a lo cual vigilaba los movimientos españoles.
El trágico naufragio se produjo cerca de la costa del actual puerto y ciudad de Puerto Deseado (prov. De Santa Cruz). Según cuentan los historiadores, en medio de una fuerte borrasca, la proa de la nave de guerra británica colisionó con un promontorio rocoso.
Sólo tres marinos perecieron ahogados; el resto de la tripulación, unos 88 marinos de distinto grado, lograron sobrevivir y alcanzar el seguro regazo de las playas patagónicas mientras la Corbeta se acomodaba en un húmedo lecho a unos 18 metros de profundidad, aproximadamente. En aquella morada líquida permaneció sin visitas hasta el 1982.
EL DESCUBRIMIENTO
El descubrimiento del navío hundido en la ría del Puerto el 13 de marzo del año 1770, no es, como se puede pensar, una tarea de investigación de científicos del «Discovery Channel», sino producto de la curiosidad de un adolescente que asistía al Colegio Salesiano San José.
Marcelo Rosas, de él se trata, fue quien en 1980, durante una clase de matemáticas que dictaba el profesor Ricardo Loncarnini, escuchó que éste hizo mención al hundimiento del barco de guerra inglés. El alumno quedó intrigado por el dato y al finalizar la clase le pidió al profesor que le dijera dónde podía recabar más información sobre el tema.
El Profesor le dijo que le preguntara al ex director de Turismo de Puerto Deseado, Leandro Roberts y éste le contó que, en 1975, había llegado a Puerto Deseado “el mayor retirado del Ejército Australiano Patrick Rodney Gower, diciendo que su ancestro, Erasmus Gower, había arribado a Puerto Deseado a bordo de la “SWIFT” el 13 de marzo de 1770. Gower fue un sobreviviente del naufragio que relató en un diario personal la odisea. Patrick decidió visitar Puerto Deseado para buscar información, pero para su sorpresa allí no se sabía nada del hecho".
El estudiante-investigador Marcelo Rosas visitó después al capitán de Navío Marcos Oliva Day, quien le mostró una carta de navegación y así pudo reconstruir el itinerario del navío inglés. Poco después y tras comentar la historia a unos amigos, Rosas formó una “comisión” integrada por Mario Brozoski, Marco Kelez, Rubén Puschel y Carlos Santi, quienes se sumaron a su loca aventura de encontrar a la corbeta, hundida en la costa local.
Todos pusieron manos a la obra. Buscaron mapas, grabaciones, notas viejas y empezaron a bucear, entre papeles, museos, bibliotecas y también en el agua. Una vez, otra vez, y otra, pero… nada. Hasta que la suerte cambió y llegó el 4 de febrero de 1982, día en que Rosas, junto a Guillén, un porteño que había llegado al lugar, como tantos otros traído por el amor, dieron de narices con unas maderas viejas.
“Ese recorrido imaginario nos llevaría tiempo después a encontrar los restos del barco. En esa famosa fecha, Marcelo Rosas, anotaba en su diario: “... nos pusimos en campaña para cargar nuestros tubos y dirigirnos a un lugar cercano... pensábamos que ahí podría estar la “SWIFT”. Hacía meses que venía observando la roca que se descubría con marea baja... Procedimos a sumergirnos...
“… La impresiÓn fue indescriptible...”
“…Íbamos tomados de la mano, porque las aguas son muy turbias y yo no tenía tanta experiencia como buzo. De pronto, Guillén me señaló con el dedo la madera. Yo pensé que podía ser cualquier cosa, pero dimos la vuelta y estaba ahí. Era claramente la “cáscara” de un barco…. Era la corbeta “SWIFT”
El Museo de Puerto Deseado se creó en agosto de 1983 para resguardar los objetos de la corbeta “HMS SWIFT” y la institución quedó a cargo de María Isabel Sanguinetti. En 1986, Mario Brozoski, quien tanto había trabajado en el rescate de la nave, murió en un accidente de reparación de barcos, por lo que a partir de 1988 el Museo pasó a denominarse Museo Regional Provincial Mario Brozoski.
El círculo del plano adjunto marca el lugar del accidente, que ocurrió a unos 47º 47’ de Latitud Sur y 66º 10´ de Longitud Oeste, “en la Patagonia, cuya desolación por varios grados hacia el norte y hacia el sur de Puerto Deseado difícilmente puede equipararse...” (Teniente Erasmus Gower, 1803)
La investigación arqueológica que compone el proyecto Swift posee asimismo gran relevancia debido a que es el primer trabajo realizado en Argentina que cuenta con la participación de arqueólogos que realizaron su certificación como buceadores. No debemos, sin embargo, olvidar que la labor de los arqueólogos se integra, en el marco de un trabajo interdisciplinario, con las igualmente fundamentales tareas de conservación y puesta en valor de este valioso patrimonio cultural de Santa Cruz y de la Argentina.
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