(27-01-12) Un viaje de invierno al Mar Rojo, para recorrer un tramo de costa en el que se combinan excelentes inmersiones con travesías a través del desierto, misteriosas montañas y donde se aprende a convivir con las hospitalarias gentes del lugar.
La zona de costa egipcia del Mar Rojo, al norte del Trópico de Cáncer, es bastante atípica; su particularidad reside en la particular morfología del fondo marino. Se trata de un altiplano de 200 metros de profundidad de grandes dimensiones, situado frente a la costa y la zona de la isla de Zabargad, que marca la línea de las aguas muy profundas.
Para inmenso placer de quienes podemos bucear aquí, sobre este altiplano se han formado diferentes arrecifes, algunos de ellos llegan a la superficie y otros tienen su cima a pocos metros de profundidad, éstos últimos son llamados en lengua árabe Abili.
Los puertos de embarque dependen de la legislación vigente al momento. Es muy cambiante y los propios operadores a veces no saben a qué atenerse a largo plazo. Además, la navegación depende siempre de las condiciones meteorológicas del momento.
En este viaje, hemos combinado coche y barco para movernos a lo largo de la costa entre Marsa Alam y el arrecife de St. John's y, a continuación, os recomendamos una serie de puntos ineludibles para la práctica del buceo y snorkel en esta zona, unos desde tierra y otros sólo accesibles en barco.
Las inmersiones en St. John son de alto nivel por las riquezas que nos ofrecen por todas partes la fauna y flora marina. Esta zona que se encuentra más al sur del Mar Rojo egipcio, afortunadamente no está tan saturada de turismo y ofrece una temperatura excepcional en sus aguas; en periodo invernal está entre 23º y 25ºC a 3 metros de profundidad.
PARA EMPEZAR, UNA NOCTURNA EN UN PEQUEÑO PECIO
El arrecife de Abu Galawa es particularmente adecuado como primera inmersión, para tomar un primer contacto, o bien para una inmersión nocturna inolvidable. Además, es el lugar donde se hundió un pequeño remolcador que se conserva muy bien y está rodeado de mucha vida.
Grandes barreras coralinas como Shaab Mahrus, Shaab Farag, Shaab Osam, Shaab Maksur y otras cercanas, son ideales por sus paredes verticales pobladas de gorgonias y por la posibilidad de ver grandes pelágicos, por sus zonas recubiertas de alcionarios, corales blandos y arbustos de coral negro.
Shaab Claudio es un laberinto de cuevas fácilmente visitables sin ningún peligro. Presenta grandes grietas en su superficie, lo que proporciona unos impresionantes juegos de luces y sombras, para así convertirse en un sitio muy preciado para los fotógrafos apasionados. Bodkin Reef, por encima de St. John's tiene las mismas particularidades.
Shaab Sataya, una barrera de muy grandes dimensiones, conocida también con el nombre de Dolphin Reef, es importante por la presencia de delfines y hace mucho tiempo por el hallazgo de varias ánforas romanas que, desafortunadamente, actualmente están destruidas debido al vandalismo mostrado por ciertos visitantes.
Shaab Hassan, situada en la parte sudoeste de Sataya, permite una bonita inmersión sobre sus torres, al este de las cuales un grupo de anguilas asoman sus cabezas en el fondo arenoso, meciéndose al ritmo de la corriente.
Shaab Hammam, compuesta por una fila de arrecifes, separados por un corredor de corales duros, en particular de enormes corales mesa, bajo los cuales no es raro encontrar pequeños tiburones punta blanca o bien rayas de puntos azules, que se refugian allí.
Para llegar a St. John's, hay que pasar por delante de la punta de la península de Ras Banas, que cierra el golfo del puerto antiguo de Berenice. Los particulares Abilis del arrecife de St. John's, no pueden dejar de ser visitados, pero entre los más bonitos encontramos Abil Gaafar, toda una sorpresa.
UN JARDÍN JAPONÉS EN UNA PIRÁMIDE
Es como una especie de pirámide submarina donde la cumbre queda sumergida a 3 metros y que está tapizada por corales duros. También llaman a este sitio el “jardín japonés”, tiene unas caídas magníficas que están enteramente recubiertas de alcionarios, y mantiene una presencia constante de peces que reciben la visita de numerosos pelágicos.
Otro Abili imprescindible y muy valorado por su belleza es Abili Ali, lugar donde el encuentro con grandes pelágicos es diario, entre ellos los tiburones martillo, Albimarginatus, Longimanus y grandes mantas raya. Una visita que no puede faltar es de la cara noroeste, cubierta de verdaderas trincheras de gorgonias gigantes.
Otro pez indígena y típico de las aguas más al sur del Mar Rojo es el pez loro jorobado. Este pez, del tamaño de un napoleón, se alimenta de los corales duros en la zona superior del arrecife y su movimiento en grandes bancos, nos recuerda el paso de una locomotora.
El arrecife de White Rock, tiene su nombre por un gran peñón blanco que emerge sobre la superficie y que es visible desde lejos. Esta barrera es una exposición de corales duros con formaciones espléndidas e inhabituales de corales de fuego, de muy grandes dimensiones.
Shaab Aiman es un espectáculo de torres madrepóricas muy escenográficas. Además ir a la búsqueda de una enorme ancla romana casi oculta entre unas rocas, es otro de sus alicientes. No lejos de allí, en Abil Salah, nos esperan plataformas muy ricas en corales de arrecife, de vivos colores, que se alzan en torres coloradas, llegando así casi a la superficie.
Esta es una pequeña muestra de lo que ofrece la costa egipcia del Mar Rojo, al norte del Trópico de Cáncer, una zona que desde tierra no da la impresión de ser como un paraíso para los amantes de los fondos marinos. Lo mejor de este plan de viaje es que nos apartamos de los habituales recorridos de los grupos organizados de buceadores y turistas. A la hora de hacer inmersiones, hay tantos lugares, que no hay más que elegir uno donde no haya yates fondeados.
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