(06-05-08) Cuando uno ya creía a su avanzada edad que lo había visto todo, descubro al norte de Sulawesi (Indonesia) una pequeña isla llamada Gangga, situada estratégicamente entre dos puntos míticos de buceo: el parque Nacional Submarino de Bunaken y el estrecho de Lembeh.
Gangga es una preciosa isla, no un islote como Sipadán o Layang- Layang, donde puedes vagar durante horas o relajarte en sus arenas de un blanco hiriente. Y todo ello aderezado por unos bungalows amplios y cómodos, una comida digna de un hotel de 4 estrellas y un staff agradable y servicial donde los haya. Y que conste que no tengo comisión...
Como no todo el monte es orégano, también hay que sufrir algunas penalidades, el viaje es bastante palizón, Madrid-Singapur, después un vuelo relativamente corto hasta Manado, una horita de coche por carretera y camino de cabras, mas unos 30 minutejos de viaje en uno de los barcos del resort. Cuando llegas, por la tarde, estas deseando pasar a la posición horizontal, incluso solo.
Pero al día siguiente, mientras los pajaritos pían en el exterior de tu bungalow, abres la puerta, sales a tu terracita privada y ves la magnifica playa con sus cocoteros reglamentarios, su agua azul oscuro y la coqueta isla de enfrente llamada “Li haga”, tu reuma, el jet lag y el cansancio acumulados desaparecen por arte de magia. La magia de Gangga.
Los bungalows tienen aire acondicionado, camas de competición (grandes, quiero decir), tele (aunque para lo que hay que ver...) para los foto/vídeo-subs enchufes suficientes, nevera y espacio para todos los trastos. La gente del Staff te recoge en tu choza todo el material de buceo, apunta todo lo que les das, marca, modelo, y lo pone en cajas tipo Hiper. No tendrás que preocuparte más por tu equipo en toda tu estancia, cada día lo suben ellos al barco, lo lavan al final de la jornada y el último día lo devuelven enjuagado para que lo acabes de secar en tu cabaña. Como un pachá...
La limpieza supera el standard habitual en estos lugares, cada día hacen el bungalow, e incluso verás por la playa a dos o tres nativas en cuclillas barriendo la playa de hojas, todo el día... que paciencia Neptuno mío.
un matrimonio que se desvive por la clientela
Por pequeños senderos se llega al Restaurante, todo de madera, donde también se encuentra la Recepción y oficinas, así como una pequeña biblioteca y enfrente una generosa piscina de agua salada. Allí te recibirá el gerente del resort, el inimitable Gaspare David, un italiano afincado en Indonesia desde hace años, y con una larga trayectoria en la hostelería. He ahí el secreto de porque se come
tan bien en Gangga. (Y lo que es mas inhabitual en esto lares, con un servicio rápido y eficiente).Tanto él como su mujer, danesa, lHanne, se desviven por su clientela. Veréis como en todas las comidas hacen la ronda por las mesas preguntando si todo va bien y comentando la jornada. Al estilo de una vieja trattoria siciliana. Ambos hablan italiano y Don Gaspare ha aprendido bastante español en estos últimos años. No problemo.
Pero si sois un desastre con los idiomas, no os preocupéis, la mayoría del staff ya chapurrea el español. El centro de buceo tiene espacio para cargar baterías, dar clases, paredes con posters y fotos identificativas, bastante digno. No es un chiringuito como en otras islas he visto.
Y para los amantes del “dolce far niente” o los que tengan la musculatura machacada de tanta botella y tanto plomo, una pequeña sorpresa.... “Gangga Island Resort” tiene un Spa propio, donde realizan masajes de varias modalidades, desde con aceites aromáticos hasta reflexoterapia. Por un precio módico te pasan la ITV.
Texto y Fotos: C. Virgili / Risck