GALICIA SUMERGIDA xiii: EL PECIO DEL “IVY”
(09-07-10) Decimotercer capítulo de nuestro periplo por aguas gallegas, esta vez nos sumergimos en la Ría de Vigo, frente a Baiona, para visitar el pecio del “IVY”, un mercante que embarrancó durante un fuerte temporal en 1976.
Cuando un barco se hunde siempre hay una historia detrás de él, mejor o peor, más o menos trágica. Algunos de ellos provocan verdaderas catástrofes naturales otros se llevan con ellos cientos de vidas, y unos pocos se la devuelven a su descubridor e incluso algunos llevan a lo más alto al actor que en el cine nos cuenta la historia del hundimiento.
Se hunden por accidente, negligencia de algún operario de abordo o incluso, como el Boreas, llegan a hundirse adrede con el fin de generar nuevos ecosistemas. Incluso conozco casos en la Ría de Arousa en la que de marineros que sumergen barcos de madera en los que luego esperan capturar sus presas… pero de estos últimos, muy pocos son los que saben su paradero.
Uno de los casos documentados que hay la ría de Vigo es el hundimiento del “IVY”, que embarrancó en las islas Estelas en Baiona, cuando se dirigía al puerto de Vigo para descargar un valioso cargamento de mineral de hierro.
Se trataba de un mercante de casi 28.700 toneladas de registro bruto tenía procedencia Monrovia (capital de la república africana de Liberia).
El hundimiento tuvo lugar durante un fuerte temporal que azotaba la ría de Vigo la noche del 30 de febrero del 76. Los 36 tripulantes del mercante vieron con sus propios ojos como el mercante se quedaba embarrancado en la zona ya mencionada de las Islas Estelas. En poco tiempo la fuerza del embravecido mar que había aquella noche hizo que el barco se partiese en dos mitades a la altura de la bodega nº 5.
Los 36 tripulantes que todavía estaban abordo decidieron intentar ponerse a salvo, para ello decidieron usar los botes salvavidas pero sólo a uno de ellos le funcionaba el motor y no había sitio para todos en el primero.
Decidieron montar en bote 26 tripulantes, que aunque el susto fue enorme consiguieron salvar la vida. Los diez tripulantes restantes, estando la proa totalmente hundida, ya decidieron refugiarse en la popa, en la zona del puente. Cinco de los diez hombres que todavía quedaban abordo decidieron intentarlo en una pequeña neumática, que al poco de montar los cinco una ola hizo zozobrar. Sus cuerpos fueron arrastrados por la corriente a playas limítrofes al pasar el temporal. Los cinco restantes fueron rescatados al día siguiente por el remolcador de altura “Seefalke” que acudió al lugar de los hechos.
TIEMPO DESPUÉS DEL HUNDIMIENTO FUE DESGUAZADO
Tiempo después del hundimiento, la parte del pecio que quedaba al descubierto fue desguazada, de forma que tan sólo una de las bodegas es lo que conocemos hoy en día como el pecio IVY. El pecio se encuentra posado contra una plataforma en forma de escalera natural que genera una gran roca, de forma que si lo atravesamos longitudinalmente tendremos por una lado la roca y por el otro el costado del barco.
Si pasamos por encima transversalmente viniendo desde la roca casi no nos daremos cuenta de la presencia del barco hasta que veamos la caída vertical que forma su costado hasta la el fondo arenoso que hay por el otro lado, donde encontramos un pequeño pasillo de arena de unos 5 m de ancho, que nos guía a lo largo del barco. Luego, rocas de nuevo.
No queda nada de su puente, tan sólo ese gran mamparo de unos 45 m de longitud y 3 de manga que un lejano día del 76 dejó de funcionar como bodega para convertirse en el cobijo de todo tipo de peces y animales, ya que en el, para mi sorpresa hay todo tipo de animales, desde pequeños nudibranquios hasta congrios y pulpos de considerable tamaño.
Para poder llevar a cabo este reportaje me he puesto en manos de mi… creo que ya puedo considerar amigo Ángel, de Buceo Atlantis en Vigo. Todo un caballero buceador y profesional del sector donde los haya.
El “IVY” Se encuentra a una profundidad muy accesible para todos los públicos de entre 10 y 16 m como máximo orientado hacía el Noreste, apuntando de popa a las Cies. Aquí la visibilidad es bastante buena, en torno a los 4 a 6 m, sobre todo en la parte superior donde los rayos del sol llegan durante buena parte del día, lo que hace que los 15ºC de temperatura de agua que teníamos en esta inmersión se torne incluso a un ambiente… cálido, para lo que estamos acostumbrados.
El costado del pecio es de hierro a cara vista, es decir, oxido puro, por lo que hay que tener cuidado de enganches y cortes, pero además de eso está casi totalmente recubierto de pequeñas Gorgonia rojas y manos de muerto que en ocasiones, son de un tamaño mucho mayor y le añaden al pecio un toque de distinción y permiten sacar partido al gran angular.
GRAN PRESENCIA DE MARGARITAS DE MAR
En lo que sería la popa del pecio, y que realmente es el final de la bodega marcado por una de las cuadernas del buque se nota la mayor influencia de la corriente por cosas, una es que la notas, y la otra es la presencia de actinias o margaritas de mar, que aunque agradables a la vista, no lo son tanto para la piel de los buceadores, sobre todo en la cara, antebrazos y zonas del cuerpo donde la epidermis es más fina.
Estando en la popa es el propio buque quien nos dirige hacia la zona de rocas que al principio os comentaba. Lo hace subiendo pausadamente por una acumulación de pequeñas rocas entre las que los siempre nos reciben fotogénicos nudibraquios. En esta zona suele haber acumulación de cámaras de manera que sabiendo esto, nosotros hemos optado por comenzar por aquí la inmersión.
Una vez en la zona alta del pecio la gran cantidad de pececillos que habitan las pequeñas rocas que se amontonan a lo largo de la plataforma no reciben curiosamente acercándose para ver esa negra alargada que suelta burbujas y que se esconde detrás de tres luces que en ocasiones ciegan.
Ésta sería una zona ideal para el 100 mm macro, por la cantidad de vida menuda que hay hacen que el reloj comience a sonar una vez cumplidos los 60 minutos de inmersión pactados con Ángel antes de sumergirnos. De todas formas… mi 17-70 tampoco se porta tan mal. ¿No?
Voy a tener que empezar a bajar con dos cámaras…