GALICIA SUMERGIDA IV: ILLA DE RÚA “ESTE”
(15-12-09) En pleno centro de la Ría de Arousa, un islote de rocas delimita el canal de navegación de grandes buques. Es la Illa de Rúa, ideal para el buceo con o sin botella. Es la cuarta entrega de nuestro periplo de inmersiones en las Rías gallegas.
Hola tod@s. Esta semana, para variar, seguimos con mal tiempo y, la verdad, pensaba que iba a tener que volver a ir a bucear por tierra. De hecho, esta semana no teníamos planificada la inmersión, pero el jueves, Jacinto, propietario del centro de buceo Hydronauta de Ribeira, nos llamó a un pequeño grupo de buceadores de confianza para salir el lunes y el martes.
Habíamos quedado como siempre, a las 10 h, y la previsión que teníamos era acudir a Rúa, isla en la que hacemos numerosas inmersiones y que nos permite bucear cuando en otras zonas de la ría es imposible.
La isla de Rúa se encuentra justo en medio de la Ría de Arousa y, además de hacer la función de señal natural indicando el canal para el paso de barcos de gran tonelaje, también es una gran zona para la practica de buceo, ya sea en apnea o con equipo autónomo, ya que podemos escoger entre zonas más o menos profundas.
La isla está formada en su totalidad por grandes rocas graníticas, lo que hacen que su fondo sea tal cual la superficie. Aquí podemos encontrar grandes cuevas por la que podemos pasar con tranquilidad y ver a los santiaguiños en los techos cavernarios. En cuevas más pequeñas podemos encontrar pequeños peces, fanecas, pulpos, congrios o todo lo que se nos pase por la cabeza.
DOSCIENTAS INMERSIONES, NINGUNA IGUAL A LA ANTERIOR
Son muchos los que me dicen que Rúa es muy aburrida, que no es una inmersión para ellos… Bah!! Tonterías. Tengo en esta isla unas 200 inmersiones aproximadamente y ninguna ha sido igual a la anterior, todas han tenido su gracia, y muchos de mis mejores momentos bajo el agua han sido aquí.
En esta isla tenemos varios ”primeros avistamientos” en las costas gallegas de especies como la Berthellina edwardisi o Prostheceraeus roseus, entre otras. De manera que para mí, la Isla tiene el mismo encanto que la primera vez que me puse el equipo autónomo en su orilla.
La inmersión en esta Isla se hace alrededor de la misma, ya que al alejarnos más de 30m comienza la arena, que nos lleva directamente al fondo del canal (-68m) o a otras zonas rocosas menos profundas, a las que no nos alcanzaría el aire para volver.
Como decía, habíamos quedado a las 10 de la mañana en el Centro de Buceo, donde nos encontramos Luis, Aldrey, Nacho, Jacinto y yo. Todos buceadores con experiencia y a los que debo gran aprecio, ya que, por ejemplo Aldrey, médico especialista hiperbárico, ha sido uno de mis mentores en la fotografía submarina, me ayuda a identificar especies y poco a poco me instruye en biología submarina durante los trayectos hacia los puntos de inmersión.
Jacinto, un verdadero apasionado del mar, que cuenta con una de las listas de identificación animal más grandes que conozco, unas 1000 especies diferentes, todas fotografiadas por él en la Ría de Arousa. Tal es su pasión por el mar, que en su tiempo libre como Dive Master y gerente de su centro de buceo, se va a bucear. Para él, y para su centro de buceo, Hydronauta, creo que necesitaría todo un reportaje. Y Luis, gran amigo desde hace años, al que su trabajo lo aparta 600 km de nosotros y no puede venir tanto como él quisiera.
Hoy el día está lluvioso, la temperatura exterior es de 12ºC, el viento de dirección SW sopla con una fuerza de unos 12 nudos y el mar tiene olas de 1 a 2mts, pero ya hemos toreado en peores plazas.
A BORDO DEL “HIDRONAUTA”, UN BATEEIRO REFORMADO
Una vez revisado todos los equipos y hecho el embarque en el pantalán, nos embarcamos en el Hydronauta, un barco “bateeiro” de 12 m de eslora que Jacinto ha reformado para la practica del buceo recreativo, cuya mayor virtud es la amplia bañera de la que dispone, para poder equiparnos con total comodidad.
Después de que Jacinto nos haga los recordatorios de seguridad y concretemos el tiempo máximo de inmersión en 80minutos, e intentaremos no rebasar la cota de los 15m de profundidad, ya que cuando nos acerquemos a los 20m estaríamos abandonando la protección de la barrera de la Isla y nos expondríamos a mayores corrientes.
Hoy nos toca como compañeros a Aldrey y a mí. Como ya nos conocemos y en la superficie se está peor que en el fondo decidimos esperarnos en el fondo, al lado del ancla, a unos 8mts. Cuando bajo, Adrey ya me espera impaciente señalándome un Chromodoris purpurea, que el mar de fondo y la incómoda postura en la que se encuentra me impide fotografiar mejor.
Estamos a 12 m, la visibilidad, a causa de la falta de sol y la gran cantidad de agua dulce en la superficie (debido a las grandes lluvias de la semana) hacen que esta sea de tan solo un par de metros, aunque por contra, se está mejor en el agua que en la superficie, 14ºC, cosa que a partir de ahora será normal.
Aldrey se dirige a la zona profunda mientras voy detrás sin saber muy bien a donde vamos, pero comienzo a notar la fuerza de la corriente, que cada vez es mayor, y la presencia de actinias, (anémonas amarillas y blancas que habitan en zona de corriente). Le pregunto a donde vamos mediante señas, me responde con una seña extraña y le digo que sí como a los locos suponiendo que sabe donde me lleva al verlo tan convencido. Al final, me lleva a buscar una anémona a la que le gusta la corriente y que, la verdad, es tan común, que no la tenía fotografiada. Ahora solo me falta saber el nombre.
NÉCORAS Y CENTOLLAS EN LAS ZONAS DE CORRIENTE
Por la contra, en las zonas de corriente, aunque las picaduras de actinia son un peligro constante, hay más vida, y rápidamente empezamos a ver una gran cantidad de… crustáceos, tan apreciados en estas fechas: la nécora y la centolla.
Durante un rato sobrevolamos las rocas sin ver nada interesante que no hayamos visto en miles de ocasiones,estrellas, ofiuras… Animales que hacen que la inmersión sea agradable, pero no llaman nuestra atención. Mientras, Aldrey alumbra con su foco las rocas; busca nudis y los encuentra: una Limacea clavigera y otra Doriopsilla pelseneeri. Pero el mar de fondo hace que mis piernas bailen de lado a lado y no me deja enfocar bien, por lo que la foto de la pelseneeri no nos es digna de exponer, aunque la limacea tampoco es muy buena, si os la puedo enseñar.
Han transcurrido ya 55 minutos de inmersión, y me pregunto que estará haciendo Jacinto, que no sé como hace, pero siempre nos sorprende con cosas nuevas. Por lo menos a mí. Así que le hago la seña a Aldrey para ir a buscar al resto de los compañeros y ponemos rumbo hacia el punto de encuentro.
Por el camino, para no hacer tan monótona la inmersión buscamos el recorrido largo, donde terminan las rocas y comienza la arena donde nos encontramos con algo que nunca había visto antes, dos pulpos grandes en la misma cueva.
Eso es algo de lo que había oído hablar, pero que siempre me resultó difícil de creer conociendo que el pulpo es un animal territorial. Aldrey, cansado ya de ver pulpos, sigue el camino hacía el encuentro con los otros tres compañeros y para no quedarme atrás dejo la parejita sin hacer una foto mejor.
Al llegar al punto de encuentro han pasado 70 minutos, los carretes guía del resto no están y Aldrey me hace la seña de subir. Así que subimos la plataforma en la que anclamos, que está a 5,5 m y es un gran lugar en el que hacer la parada de seguridad, porque además de no poder perder el control de profundidad si estamos mirando las fotos realizadas, también podemos buscar otro tipo de pequeñines entre las algas de superficie.
LOS SABIOS CONSEJOS DE UN AMIGO BIÓLOGO
En este caso, me acordé de las conversaciones mantenidas con mi amigo y biólogo Ricardo Fernández, autor del libro “Invertebrados marinos del Cantábrico” y decidí buscar la Elipsisa viridis, nudibranquio de unos 1,2cm que vive camuflado entre las matas del alga codium.
Aunque la parada de seguridad se alargó hasta los 12 minutos, la encontré, pero fue una pena de llevar montado el objetivo “pisapapeles” (18-55 mm), que no me dejó sacar mejor fotos. Además, no olvidemos el balanceo de la corriente...
Cuando ya había dado la inmersión por finalizada, y llevo 90 minutos de fondo, al levantar la cabeza para comenzar a subir…. veo una mula, Syngnathus acus, que yahacía mucho que no me topaba con ella y decido sacar la última foto antes de salir.
Con esta foto se acaba la inmersión y con ello mi intento quincenal de mostraros la riquezas de Galicia. De verdad, espero que os guste leer mis reportajes tanto como a mi me gusta hacerlos. Es algo que además de relajarme me hace exigirme más a mi mismo y así mejorar.
Como siempre, os recuerdo que podéis poneros en contacto con la revista o conmigo si os interesa alguna inmersión. jacoboalonso@horminor.com . Además me gustaría pediros un favor, quisiera saber vuestra opinión sobre éstos reportajes, que se puede añadir, corregir…. de manera que lograr vuestro 10 sea mi objetivo.