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GALICIA SUMERGIDA III: Insuela – Palmeira

Galicia: Insuela - Palmeira (24-11-09) En la tercera inmersión de nuestro periplo gallego, el tiempo sigue revuelto y se suceden los temporales, pero Jacobo nos lleva a un roquedal frente a la cala entre Insuela y Palmeira, en la ribera Norte de la Ría de Arousa.

    Como podéis comprobar en la noticias, muchas zonas de España están azotadas por los temporales como en la zona de Canarias, que lo están pasando verdaderamente mal. Aquí… aunque durante la semana ha estado tranquilo, como siempre, el fin de semana ha empeorado la cosa tampoco es muy cómoda.

    Me he pasado toda la semana intentando convencer a un amigo, que tiene un centro de buceo para salir, pero no fui capaz…. Así que le dije que me cargara la botella, y me dijo que estaba loco.

    Como dice el refrán, “el que quiere, lo hace”, por eso he aprovechado la situación para mostraros a todos lo que ya os había comentado en la anterior entrega. En las Rías, si en una zona está mal el mar…. buscando en la zona opuesta, se podría llegar a hacer algo.

    Sabiendo esto, el sábado por la tarde cogí el coche y me fui a buscar un lugar que me permitiese salir desde tierra, debía escoger una zona tranquila, ya que una cosa es disfrutar del mar y otra muy distinta es arriesgar el físico.

    Para ello tenía que buscar un lugar que me permitiese un buen acceso para el coche, ya que entrar al agua con la cámara y todo el equipo a cuestas… Así que el mejor lugar para este fin de semana estaba en Insuela, un pequeño puerto, casi inactivo debido a su escasa profundidad y gran cantidad de rocas, que se usa casi en exclusiva para pequeños barcos de pesca y de recreo.

AguiñoAguiño    En las fotos podemos ver la diferencia de que hay entre un sitio determinado de la costa y al lado opuesto, donde me he sumergido en esta ocasión. La distancia en tiempo es de tan sólo 10 minutos y distan entre ellos de no más de 15 km.

    El día, aunque nublado, no amenazaba lluvia, pero el viento, que refresca el ambiente hasta los 14ºC, hace que sea un poco incómodo. No iba a tirarme al agua yo sólo, así que decidí llamar a Outeiral, amigo donde los haya desde hace…buff!! Desde el colegio.

    Outi, como yo le llamo, no estaba muy por la labor, ya que ha aprovechado el mal tiempo para llevar su traje seco a boxes a cambiar el cuello y manguitos, pero al final, como buen amigo que es, accedió a venir usando su traje húmedo modular, 7+5 mm.

BUSCANDO LA ZONA MÁS TRANQUILA DE LA CALA

    Nos pusimos de acuerdo en como hacer la cosa, él sería el encargado de llevar la boya de señalización y de ayudarme a buscar bichitos. También acordamos que si teníamos el más mínimo problema debido a la corriente bajo el agua daríamos por terminada la inmersión. Buscaremos siempre la zona más tranquila de la pequeña cala que forma el puerto. Antes de entrar en el agua fijamos la alarma de los ordenadores en 10 metros y 60 minutos. Ninguna precaución es poca.

    Ya en el agua, no sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar, ya que nunca habíamos hecho esta inmersión y no conocíamos a nadie que lo haya echo. Únicamente nuestra intuición y experiencia nos decía como creíamos que iba a ser. Fondo arenoso, recubierto de lechugas de mar en continuo movimiento a causa del mar de fondo, con pequeñas rocas redondeadas sin cuevas, o las que existieran serían pequeñas y de forma alargada, tal cual la superficie.

    La visibilidad no era superior a 1,5m, todo estaba lleno de garbanzos suspendidos, y la luz del día tampoco ayudaba mucho. Una vez trazado el rumbo hacia el islote de superficie decidimos a bajar.

    Al principio no veo nada curioso que fotografiar, tan sólo un par de lenguados que se camuflan bajo las lechugas quedando fuera del alcance de mi objetivo. Seguimos el rumbo trazado con la mente pensando “donde iremos a parar”, ya que el abrigo del puerto comienza a desaparecer y el mar de fondo se nota, lo que hace que nuestra natación sea lateral, y sin tener referencia alguna con el fondo…

Hypselodorus cantábrica    Al llegar a una pequeña roca que resultó ser el muerto de uno de los pequeños barcos que se refugian en el ya mencionado puerto Outi me señala el precioso Hypselodorus cantábrica que veis en la foto y que no puede escapar sin dejarme hacerle toda una serie de fotos.

Aunque la visibilidad es muy mala y no me permite enseñaros ninguna foto de ambiente, la temperatura del agua es buena, 14ºC y no noto la más mínima presencia de frío, aunque la cara de Outerial dice lo contrario.

    Seguimos nadando sin saber bien a donde vamos, guiándonos por la brújula, pero conscientes de que nos desviamos hacia mi izquierda, así que nos inclinamos hacia la derecha, que nos lleva a lo que creo que son los fondos del islote, ya que la presencia de piedras y rocas se hace ya abundante.

PRIMER ENCUENTRO A 8 METROS DE PROFUNDIDAD

Inachio-falagin Inachio-falagin     Una vez allí, al ver la presencia de las algas que aquí llamamos golfos me doy cuenta de no estoy muy abajo, al mirar el profundimetro confirmo mi creencia y observo que estoy a 8 m. Al levantar la cabeza veo ante mi una imagen que no podía dejar escapar, un Inachio falagin en una postura que lo hace maravilloso, precioso.

    Viendo esta escena y los animales que hay en los alrededores confío en ver cerca algún otro nudibranquio, congrio, nécora, o las tan frecuentes centollas de la zona de Palmeira. Intento sacaros algún pez, pinto o maragota, pero están demasiado lejos para sacar la foto con calidad.

Leptogangster Leptogangster     Pero los peces más pequeños sí que me dejan acercarme, y no por ser más pequeños son feos, la única diferencia es que la postura para sacar una foto es mucho más complicada. Como la que veis de un “Leptoganster” como yo le llamo, el Aplotodon dentatus, que con sus 2 escasos cm de longitud y la piedra en la que se encuentra no me dejan hacer una foto mejor. Cuando estoy dándole vueltas a la pequeña roca en la que se encuentra para intentar conseguir mejor ángulo de tiro, me encuentro con este nudi. Una diaphodoris luteocintha mientras pasta placidamente sobre los campos de hydrozoos de los que se alimenta.

Nudibranqueo Nudibranqueo     Mientras estoy haciendo las fotos de este nudi, mi reloj empieza a piar, y rápidamente asimilo que ya ha pasado 1 hora de inmersión y ya empiezo a tener hambre, así que decidimos dar la vuelta y comenzar nuestro camino de regreso a la playa, pero siguiendo las rocas, de manera que nos acerque a playa sin dejar de ver cositas.

    El regreso hubiera sido aburrido si no fuera por un pequeño pulpo con el que nos encontramos, que parecía no tener miedo pese a guardar la distancia de seguridad de 1m. Conseguí hacerle una buena serie de fotos, aunque sólo la que veis es válida.

Pulpo    Luego, mis gafas se llenaban de agua, y no por estar flojas, o rotas… sino de risa, por ver a mi compañero que me recordaba a un niño pequeño en las fiestas de su pueblo sujetando con la mano derecha un globo, que en nuestro caso era la boya de posicionamiento. Pero me ha hecho prometer que no voy a publicar esa imagen, ya que mi intención era ésa, ponerle un globo de Disney… En la orilla le pregunté entre risa y risa el motivo de llevar así la boya, era simple: el cabo se le enredaba en los golfos.

    Bueno amigos. Esto es todo por ahora. Espero que os haya gustado y que vayáis descubriendo Galicia poco a poco. Como siempre, recordaros que podéis pedir alguna inmersión. Podéis hacerlo como siempre, a la revista o a mí en: jacoboalonso@horminor.com

Texto y fotos: Jacobo Alonso.
http://fotosub-jacoboalonso.blogspot.com

 
 
   
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