(01-09-09)
Vamos a ver en este reportaje, en líneas generales,
las claves que hay que saber de los concursos de fotografía
submarina, una modalidad de cobra auge en España. Nuestro experto
colaborador nos cuenta en qué consisten y cómo se organizan.
El conocido dicho de “una imagen vale más que mil palabras”,
se vuelve absolutamente cierto cuando nos referimos al mundo
submarino. Es tan difícil definir con palabras la belleza del
diseño de un pez ángel o el colorido de un nudibranquio, que
la imagen se vuelve vital. Además, gracias a la revolución
tecnológica que ha supuesto la fotografía digital, ha hecho
el mundo de la imagen, en general, y de la submarina en particular,
más asequible a un público más amplio.
Si a todo ello sumamos una creciente concienciación ecológica y también
económica, donde se ve el mundo del buceo como una suculenta fuente de ingresos
de un nuevo concepto de turismo, podemos empezar a entender el auge que, últimamente,
están teniendo los concursos de fotografía submarina en nuestro país.
Lo primero que hemos de aclarar
es que son varias las modalidades en que pueden dividirse estos
eventos. En primer lugar citaremos los “concursos federativos”
que se desarrollan dentro del ámbito de la FEDAS, de acuerdo
con una normativa específica.
Básicamente se componen de eventos
regionales, desarrollados en el ámbito geográfico de cada federación.
Los ganadores se baten en un concurso nacional, el conocido como
NAFOSUB y su campeón es enviado al Campeonato del Mundo, ganado
en varias ocasiones fotosubs españoles.
Más interesantes son los concursos conocidos como “open”
en estos abiertos la inscripción es libre y puede participar
cualquier buceador titulado. El caso más conocido de esta modalidad puede ser
el Open Fotosub Isla de El Hierro. Existe también una especie de mezcla entre
las dos categorías citadas y serian los concursos por “invitación”.
En ellos un comité técnico selecciona
a los participantes, que sólo puede acceder a él por invitación
directa. Es una fórmula interesante para intentar atraer a grandes
fotógrafos, este es el caso del Fotosub de Mogán.
Por último
hemos de citar una nueva modalidad como es el concurso “on line”
donde aprovechando las nuevas tecnologías, las fotos se pueden
mandar directamente por correo electrónico. En este caso no se
realizan, evidentemente inmersiones.
PASOS PREVIOS
Aunque suene un poco a obviedad, la experiencia nos dicta, que
lo primero es enterarse de las bases del concurso. La lectura
del reglamento nos evitará más de un disgusto. En los concursos
federativos las reglas suelen ser comunes a todas las competiciones,
en cambio en el resto de concursos esta son específicas a cada
uno de ellos.

Cuestiones fundamentales como el uso de varias cámaras, tipos
de fotos, horarios, inmersiones, penalizaciones etc, quedan aquí
reflejadas. En cualquier caso en la mayoría de eventos se suele
realizar una charla inicial, donde el director técnico de la
prueba comenta los detalles de las mismas y atiende a las dudas
de los participantes.
Un punto fundamental es saber donde se va a bucear. Dependiendo
de cada concurso, contaremos con un determinado número de inmersiones
o de días de inmersión. En esta fase previa se procede al sorteo
de las zonas de inmersión. Estas son elegidas por la organización
en función de su atractivo, aunque son siempre las condiciones
meteorológicas las que tienen la última palabra.
VARIOS TIPOS DE IMÁGENES
Dependiendo de cada evento
se suelen pedir tomas determinadas que revelen el dominio de
las diferentes técnicas y que también ilustren algunas categorías
especiales de premios, dependiendo del tipo de competición. Como
antes comentábamos en el caso federativo estas categorías suelen
ser fijas mientras que en el resto de eventos estas varían.
Normalmente existen tres tipos fundamentales de imágenes: las
de ambiente, habitualmente integradas por la naturaleza submarina
y un modelo, es el reino de los grandes angulares y las iluminaciones
complejas, una de las más difíciles; pero también más espectaculares
categorías. La opción macro referida al mundo de lo diminuto
o de los detalles. Y por último las fotos de peces, que pueden
parecer, aparentemente, las más sencillas, pero complicadas en
muchas ocasiones por los destellos de las escamas y el rápido
movimiento de los animales.
Aparte de estas grandes modalidades, podemos encontrar numerosas
específicas en función del lugar que se quiera divulgar, de los
valores de la zona, de los premios ofrecidos por los diferentes
patrocinadores, etc. Así en muchas ocasiones encontramos premios
a la mejor modelo, a la rareza biológica, valores medioambientales,
etc.
Habitualmente los primeros premios se otorgan a una colección
formada por un número determinado de fotografías y que permiten
obtener una visión global de la zona, a la vez que un compendio
de las técnicas utilizadas por el fotógrafo.
MECÁNICA DEL CONCURSO
Una vez seleccionadas y sorteadas las zonas de inmersión, se
establece el orden de los diferentes participantes. Se trata
de que todos los concursantes recorran todos los puntos de buceo
seleccionados.
Antes se pasaba a la tradicional entrega de carretes, hoy en
día se controlan las tarjetas de memoria de las cámaras con un
disparo de prueba, para asegurarse de que no hay ninguna imagen
en su interior. Se establece un número determinado de fotogramas
posibles, no siendo permitida, habitualmente, la opción de borrado.
Dependiendo de los concursos se pueden utilizar
una o dos cámaras, aunque lo normal es usar sólo una. Si suele
ser posible, en cambio, la sustitución de objetivos durante la
prueba.
El buceo suele ser siempre en pareja, no sólo por motivos estéticos
sino por seguridad. De tal manera que en muchos concursos no
se permite la participación sólo del fotógrafo, buscando la organización,
si no ya un modelo, si al menos un acompañante de inmersión.
Las inmersiones están limitadas a un determinado tiempo, penalizándose
tanto el exceso como salir fuera de la zona donde se sitúa la
embarcación. Para controlar todos estos temas u otras incidencias
que se puedan producir está la figura del árbitro, que suele,
ser el barquero, que controla la situación.
SELECCIÓN DE FOTOS
En cada jornada, o después de cada inmersión, dependiendo del
concurso, las tarjetas se entregan o vuelcan en ordenadores,
para que los participantes puedan hacer su selección. Este es
un momento crucial, dentro de la dinámica del concurso y muchas
veces, se ganan o pierden más competiciones aquí que en el agua.
Es de suma importancia tener “ojo fotográfico” para
poder hacer una buena selección del material. Antes con la diapositiva
era un número más limitado de tomas, ahora con las digitales,
normalmente contamos son cifras superiores a las 100 fotografías
¿ventaja o inconveniente? Depende de la opinión de cada uno.
Al poder ir visionando el trabajo hecho es bueno ir teniendo una
idea de cual puede ser nuestra selección, insistimos, siempre equilibrada.
Creemos, en este punto, que siempre se debe ser fiel a uno mismo
y no elegir nuestra colección pensando, por ejemplo, en los supuestos
gustos del jurado.
Texto y Fotos: Juan Carlos García